TÉCNICAS DE APRENDIZAJE EFICACES ¿CUÁLES CONTRIBUYEN PARA ALCANZAR UN APRENDIZAJE SIGNIFICATIVO?

Autora: Jéssica Rodríguez, psicopedagoga en Elisabet Rodríguez – Psicologia i Psicopedagogia (Granollers)

Los aspectos que contribuyen a establecer cómo se produce el aprendizaje han generado muchos estudios e investigaciones de forma general. Así, conocer los métodos de estudio más adecuados para conseguir unos buenos resultados académicos deviene un elemento esencial en el ámbito educativo. Desde el inicio y desarrollo de la disciplina de la pedagogía y la psicopedagogía, se han ido descubriendo diversas maneras y formas de estudiar; no obstante, algunas de ellas no han sido utilizadas de manera adecuada o han sido desconocidas para la mayoría de las personas.

¿Por qué es importante adquirir unos hábitos de estudio eficaces?

Adquirir un adecuado hábito de estudio es de gran importancia para la persona, sobre todo durante la etapa de la enseñanza secundaria. Esta habilidad permite aptitudes como la organización del trabajo, el hecho de saber priorizar las tareas importantes de las que no lo son, utilizar de manera adecuada los recursos disponibles, así como desarrollar nuevas técnicas o métodos de estudio para adquirir los conocimientos futuros de manera efectiva. De esta manera, una persona que haya adquirido un buen hábito de estudio, presentará mayores estrategias y recursos para asimilar los conocimientos, para evitar distracciones y para mantener la concentración durante el estudio, donde su esfuerzo se verá aprovechado al máximo. Por el contrario, aquella que no haya adquirido un adecuado hábito de estudio durante la escolaridad, difícilmente presentará dichas estrategias y recursos, observando que su tiempo y esfuerzo se verán más limitados. Como consecuencia obtendrá, muy probablemente, un menor rendimiento académico.

Consecuencias psicopedagógicas de los hábitos de estudio inadecuados

Asimismo, los hábitos de estudio son esenciales en el proceso de aprendizaje de las personas ya que al utilizarse de manera adecuada permiten obtener un mayor desempeño académico. Por ello, deberían empezar a inculcarse a partir de la educación primaria, alrededor de los 6 años de edad, para que el niño o niña los vayan desarrollando durante su etapa estudiantil temprana. Esto favorecerá interiorizar una buena base orientada a la etapa posterior de educación secundaria, donde el nivel de exigencia en los estudios empieza a aumentar. Además, si los malos hábitos de estudio no se modifican a tiempo, pueden tener un impacto negativo en el desempeño académico de la persona a largo plazo, derivando en las siguientes consecuencias:

  • Bajo rendimiento académico: si no se corrigen los malos hábitos de estudio, la persona no puede desarrollar al máximo su capacidad de aprendizaje y su rendimiento académico empeora.
  • Estrés y ansiedad: no presentar un buen hábito de estudio, provoca que la persona no pueda mantener una planificación y organización de las tareas a realizar y manifieste estrés y ansiedad al no sentirse preparado ante la acumulación de tareas, interfiriendo en su concentración y memoria.
  • Baja autoestima: el no poder acabar a tiempo las tareas y sentirse atascado/a ante la acumulación de deberes, trabajos y exámenes, provoca que la persona no se sienta capaz y disminuya su nivel de autoestima.
  • Falta de motivación: un mal hábito de estudio genera en la persona una falta de motivación y una sensación de desánimo, lo que dificulta que pueda lograr sus objetivos académicos y personales.

De esta manera,  un alumno/a que haya adquirido un adecuado hábito de estudio durante la etapa primaria, no sólo habrá obtenido unos buenos resultados académicos, sino que estará mejor preparado/a ante la exigencia de la etapa secundaria. Por ello, es importante identificar si se presentan unos inadecuados hábitos de estudio para corregirlos y evitar que acaben interfiriendo en el ámbito académico o personal del estudiante.

Estrategias y técnicas eficaces en el aprendizaje

Como se comentaba anteriormente, existen diversas técnicas de estudio, siendo la técnica de memorización la mayormente conocida y utilizada durante estos años. No obstante, no es la más adecuada para lograr un aprendizaje significativo, porque aunque permite a la persona retener la información durante un corto período de tiempo, después de realizar el examen, es muy probable que acaba olvidándose. Por ello, como alternativa, es mejor intentar comprender la información que se quiere aprender en vez de memorizarla, ya que si la persona entiende lo que quiere aprender, favorecerá que los conocimientos permanezcan durante un mayor período de tiempo en el cerebro. Asimismo, también existen otras técnicas conocidas, como la lectura comprensiva, el subrayado, el resumen, los esquemas o la elaboración de mapas conceptuales, entre otras. A continuación se exponen algunas de las técnicas de estudio que, recientemente, han demostrado una mayor eficacia en el aprendizaje significativo:

  • La elaboración: consiste en mirar de entender lo que se está estudiando, yendo más allá de la lectura y memorización. Por ejemplo, que la persona intente explicar con sus propias palabras lo que ha aprendido o buscando ejemplos y analogías propias.
  • La evocación: consiste en evaluarse uno mismo o con ayuda de otra persona, lo cual ayuda a detectar cuáles son los puntos que se deben de repasar porque no han quedado del todo claro. Además, permite consolidar el aprendizaje.
  • La práctica espaciada: consiste en estudiar con tiempo, dividir las horas de trabajo a lo largo del trimestre y no dejar el estudio para el último momento, sinó ir haciendo poco a poco cada día.

A modo de conclusión

Como se ha podido comprobar, es importante conocer las diferentes técnicas y métodos de estudio que existen y cuáles han dado un mayor resultado positivo a nivel académico. Asimismo, también es relevante incidir en adquirir un buen hábito de estudio desde la educación primaria, para facilitar un buen desempeño académico en la persona, permitiéndole desarrollar las estrategias y recursos necesarios para conseguir una mayor autonomía. Se han demostrado los beneficios que esto conlleva para la estudiante, no solamente a nivel académico, al mejorar el rendimiento académico, sino también a nivel psicológico y personal, al fomentar la disciplina y responsabilidad, aumentar la confianza y autoestima, mejorar la capacidad de planificación y organización, mejorar la concentración y la aptitud de la memoria, entre otros.

Referencias bibliográficas

Redacció. (2024, 10 julio). Quines són les tècniques d’estudi més eficaces i menys utilitzades pels alumnes d’ESO. 3Cat.

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