Psicología infanto-juvenil

Un aspecto clave que en nuestro equipo tenemos muy presente es la repercusión que la etapa de la infancia y de la adolescencia tiene en la personalidad adulta.

En estas edades de desarrollo y maduración, los niños son especialmente sensibles al conjunto de influencias y aprendizajes que las personas de su entorno y el ambiente en el que crecen les proporcionan. 

Por este motivo, cuando nos llega una consulta de atención psicológica infantojuvenil, priorizamos sustancialmente implicar tanto en la valoración inicial del caso como en el tratamiento a todos los agentes y ámbitos de interacción del menor: la familia, el centro educativo, las relaciones con los iguales, etc.

En estos casos, el tiempo de sesión de terapia lo destinamos principalmente al niño,

pero también estamos en continuo contacto con las familias y el profesorado ofreciéndoles pautas y orientaciones que ayuden a alcanzar los objetivos de la terapia de una manera más eficaz.

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