Autora: Jéssica Rodríguez, psicopedagoga en Elisabet Rodríguez – Psicologia i Psicopedagogia (Granollers)
Los conflictos siempre han aparecido en la sociedad, dado que es una característica inherente dentro de las relaciones sociales. Normalmente se le atribuye una connotación negativa, asociándolos con la violencia, no obstante, ello no implica necesariamente que todos los conflictos acaben en una situación de violencia, y por ello, no se debe ver como algo negativo. De esta manera, el conflicto se debe gestionar desde una visión constructiva, a fin de que el alumnado aprenda a resolverlos de manera que establezcan unas relaciones favorables entre iguales, mientras adquieren el conjunto de competencias adecuadas para vivir en comunidad.
El concepto de convivencia y de violencia
Asimismo, detallaremos otros dos conceptos importantes que vienen ligados al fenómeno de conflicto: la convivencia y la violencia. La primera hace referencia a la ayuda que se le da al alumnado para que se desarrolle con otras personas y transforme la sociedad mediante unos valores sociales adecuados. Mientras que la violencia hace referencia a la vulneración de los derechos humanos, definiéndose como el uso de la fuerza o del poder que ejerce un alumno/a a otro/a (insultos, patadas, comentarios sexistas, violencia digital, etc.) afectando a su bienestar. Cabe destacar que algunos de estos actos se normalizan como bromas entre el alumnado, pero pueden formar parte de un episodio de violencia o discriminación, por lo que se debe de tener mucha cautela. Una intervención educativa adecuada en el ámbito de la convivencia puede actuar como prevención y detección para la aparición de la violencia. De aquí la importancia que presentan los centros educativos ante la prevención, detección y actuación de cualquier tipo de violencia en el alumnado.

¿Qué incluyen los protocolos de actuación ante situaciones de violencia escolar?
De esta manera, desde hace unos años, el Departamento de Educación publicó varios protocolos de actuación ante el acoso escolar y otras conductas gravemente perjudiciales para la convivencia (ante el acoso y ciberacoso entre iguales, acoso a personas LGTBI, etc.). Actualmente, se ha publicado un nuevo protocolo que sustituye a los anteriores y los engloba, además, ofrece orientaciones y recursos para prevenir, detectar e intervenir de manera educativa en caso de que haya una situación de violencia hacia la infancia y adolescencia, garantizando la protección de sus derechos. Asimismo, también añade como novedad la intervención educativa ante las irregularidades y las conductas contrarias a la convivencia y el circuito de actuación que se debe seguir para implementarlo.
Cabe destacar que el presente protocolo se aplica en todos los centros públicos y privados sostenidos con fondos públicos de Cataluña cuando un alumno/a del centro educativo ha sufrido o ejercido la violencia, tanto si es mayor o menor de edad, como si se produce dentro o fuera del centro educativo, ya que afecta al alumnado y las relaciones que se establecen. También existen otros tipos de protocolos que se deben implementar ante la presencia de maltrato en el ámbito familiar, profesorado u otros contextos, dado que el presente protocolo sólo se atribuye al alumnado en el ámbito educativo.
Cuando un miembro de la comunidad educativa ha presenciado o sospechado que existe una situación de violencia en el ámbito educativo, debe distinguir inicialmente dónde se produce y quien la ejerce, para implementar el protocolo adecuado. En caso de que sea un alumno del ámbito educativo, se deberá distinguir entre las conductas contrarias a la convivencia (en principio menos graves) y las conductas que son gravemente perjudiciales para la convivencia, ya que cada uno sigue una línea de actuación diferente. En el caso del primero, se podrá obtener un asesoramiento de la Unión de soporte a la convivencia escolar (USCE) y se abordará mediante las normas de organización y funcionamiento del centro (NOFC), el plan de convivencia (PdC) y la acción tutorial. Si se resuelve de manera positiva, se hace un seguimiento del caso; en caso contrario, se pasa a la otra línea de actuación.
Las conductas que entrarían dentro de éste grupo son:
- Ofensas, agresiones físicas, amenazas o humillaciones a otros miembros de la comunidad educativa, que sean de carácter no grave.
- Alterar de manera injustificada y no grave el desarrollo de las actividades del centro (deteriorar las dependencias, falsificar documentos, suplantar la identidad).
- Tener sustancias que puedan ser perjudiciales para la salud.
- Cometer reiteradamente actos contrarios a las normas de convivencia del centro.
- Las faltas injustificadas de asistencia a clase.
- Las faltas injustificadas de puntualidad.
Cuando se producen faltas gravemente perjudiciales para la convivencia entre el alumnado, se debe dar conocimiento inmediato a la dirección del centro, que mediante la Unión de Soporte en situación de Violencia (USAV) asesorará y acompañará al centro en la valoración de la situación de violencia, junto a la inspección educativa y el equipo de asesoramiento psicopedagógico (EAP). Después se hace un registro de la situación al Registro de las violencias del alumnado (REVA) para recoger los datos de forma confidencial. El equipo de valoración recoge toda la información necesaria para identificar las personas implicadas, el tipo de violencia y cuándo y dónde se dió mediante entrevistas con el alumnado y familias y clasifica el caso según si es:
- Acoso escolar
- Conductas de odio y discriminación
- Violencias machistas
Finalmente, el director del centro realiza la valoración definitiva. En el caso de que se valore que NO es una situación de las anteriores, se comunica a la familia y al alumnado y se implementan las medidas educativas y de prevención del tipo anterior. Si en la valoración se decide que SÍ hay violencia, se comunica a la familia, alumnado, tutor/a y a la Inspección de Educación y acto seguido se iniciará la fase de intervención educativa que presentará 6 fases:
- Medidas de urgencia
- Protección al alumno/a
- Concreción de actuaciones educativas
- Reconocimiento, aceptación y reparación del daño
- Prácticas restaurativas
- Seguimiento y finalización del caso
Referencias bibliográficas
Protocol d’actuació davant de qualsevol tipus de violència en l’àmbit educatiu. (s. f.). Departament d’Educació i Formació Professional.