Autora: Carla Carulla, psicóloga infantojuvenil en Elisabet Rodríguez – Psicologia i Psicopedagogia (Granollers).
Septiembre es un mes de vuelta a la rutina y adquisición (o reincorporación) de hábitos saludables. Suele ser un mes en el que nos planteamos instaurar de manera eficiente hábitos beneficiosos, así como también podemos proponernos ciertos objetivos de mejora en las distintas áreas vitales.
En ocasiones, uno de las metas de mejora personal que puede aparecer en esta época del año, hace referencia a iniciar un proceso terapéutico. No obstante, no es sencillo dar este paso y suele ir acompañado de muchas dudas y ambivalencias. En el artículo de hoy intentaremos dar respuesta a algunas de estas cuestiones que pueden surgir ante la idea de iniciar una terapia psicológica.
¿Cómo tiene que ser el/la profesional que me acompañe?
No hay características de género o sociodemográficas que hagan un profesional mejor que otro. Lo importante es que tenga el título en psicología y que esté acreditado para ejercer en psicología clínica, lo que se consigue mediante el Máster Universitario en Psicología General Sanitaria o bien la correspondiente habilitación clínica. Preguntar por dicha formación es importante, ya que la psicología es una profesión donde existe un elevado intrusismo profesional. Más allá de la correspondiente formación y acreditación, el/la profesional que te acompañe debe transmitirte seguridad, calidez, empatía, confianza, así como una sensación de comprensión no juiciosa. Si empiezas un proceso terapéutico con un/a profesional con el/la que no te sientas así, no pasa nada; puedes cambiar de profesional hasta que encuentres el adecuado/a. Se ha estudiado en varias investigaciones que un buen vínculo terapéutico es un elemento predictor del éxito terapéutico, por lo que no tengas miedo si no conectas con tu primer psicólogo/a. Es razonable considerar que no podemos desarrollar afinidad con todas las demás personas que nos rodean y eso no nos hace ni peor paciente ni peor profesional.
¿Cómo va a ser la primera sesión?
Cada profesional tiene su estilo y manera de trabajar, pero lo habitual es que las primeras sesiones de terapia se dediquen a lo que se denomina la fase de evaluación. En esta fase los psicólogos/as nos dedicamos a recoger el máximo de información posible sobre la persona, su marco e historia vital y la problemática en cuestión. En una primera sesión, esto se suele llevar a cabo desde el planteamiento de preguntas abiertas, a partir de las cuales se va profundizando y entrando en aspectos más concretos; asimismo, también es frecuente administrar algunas pruebas psicométricas o cuestionarios que permitan obtener información más cuantitativa. Es importante comprender esta fase para entender que no empezamos a intervenir desde el primer día; dicha fase de recogida de información es fundamental para un diseño adecuado y personalizado del plan de intervención.

¿Tengo que contar todo lo que me pasa (o me ha pasado) el primer día?
Los profesionales de la psicología sabemos que el paso de empezar un proceso terapéutico ya es complicado en sí mismo. Implica ponernos de frente con nuestro malestar, las cosas que nos están interfiriendo y los miedos más profundos. Y todo esto, delante de una persona a la que en un principio no conocemos. Esto puede resultar complicado, y habrá personas a las que les va a costar más abrirse delante del profesional y a personas a quien les va a resultar más sencillo por el hecho de ser alguien que no juzga y que no pertenece a su entorno personal. Tanto si te sientes más identificado con la primera opción o la segunda, es importante que sepas que no es necesario contar todas las preocupaciones o malestares en la primera sesión; todos los ritmos son válidos y se deben tratar con mucho respeto los tiempos y necesidades de cada persona. Asimismo, si el profesional te pregunta algo sobre lo que deseas no hablar en este momento, puedes exponer abiertamente que no te sientes cómodo hablando de eso ahora o que prefieres hablar de este tema más adelante y va a ser totalmente respetado.
¿Con qué frecuencia tendré que acudir a la consulta y cuánto tiempo va a durar el proceso?
La pregunta de los tiempos también suele suscitar muchas dudas. Al inicio de un proceso terapéutico es muy difícil estimar cuánto tiempo va a necesitar la intervención. Esto depende de muchos factores como el tipo de problemática, la frecuencia de las sesiones, la edad, la capacidad económica de la persona, la adherencia al tratamiento o el apoyo social del que se disponga, entre muchos otras variables. Hay personas que necesitan unas pocas sesiones y otras que pueden necesitar un trabajo más exhaustivo que dure meses o periodos más largos. No obstante, el objetivo de enfoques terapéuticos como el cognitivo conductual es que la terapia tenga un inicio y un fin y sea lo más eficiente posible, consiguiendo así que la persona pueda continuar su vida con las herramientas aprendidas en la terapia sin la necesidad de que este acompañamiento esté presente siempre. Respecto a la frecuencia de las sesiones, generalmente en un inicio suele ser conveniente llevar a cabo sesiones semanales, que con el avance de la intervención suelen espaciarse a quincenales. Es interesante preguntarlo y dejarse aconsejar por el profesional en cuestión, que planteará una frecuencia atendiendo a las posibilidades y necesidades personales y terapéuticas de cada persona.
¿De qué forma me ayudará la terapia?
La terapia es un proceso que pasa por acompañar a la persona en la identificación y toma de conciencia de sus patrones de comportamiento y de pensamiento; sus mecanismos de gestión emocional adaptativos y desadaptativos; y sus dificultades, creencias y bloqueos. A partir de esa toma de conciencia, la terapia ayuda a fortalecer y potenciar los recursos ya existentes que sean beneficiosos; y a trabajar y modificar los patrones a nivel comportamental, emocional o cognitivo que resulten desadaptativos, con el objetivo de sustituirlos por estrategias o habilidades más favorables a la hora de enfrentar las dificultades de su día a día. El objetivo final de este proceso es la consecución de los recursos, la confianza y los objetivos de mejora personal que cada uno se plantee, con la consiguiente mejora en el bienestar personal y la calidad de vida de la persona.
Referencias bibliográficas
American Psychological Association. (2016). Understanding psychotherapy and how it works [entrada de blog]. https://www.apa.org/helpcenter/understanding-psychotherapy
Botella, L., & Corbella, S. (2011). Alianza terapéutica evaluada por el paciente y mejora sintomática a lo largo del proceso terapéutico. Boletín de psicología, 101(1), 21-33.
Un comentario
Buen día.
En este artículo se ha descrito tal cual como fue mi procesó en Elisabet Rodríguez. psicológia.
Unas primeras sesiones de valoración acompañadas de varios cuestionarios que ayudaron a mi terapeuta a establecer un diagnóstico , y a partir de ahí empezamos un trabajo semanal que se fue espaciando según ibamos avanzando en la terapia. Conecte desde el primer momento y me sentí muy cómoda , acompañada y lo más importante no juzgada en ningun momento.
A día de hoy estoy dada de alta pero sigo trabajando en mi bienestar gracias a los mecanismos y pautas aprendidos.
Muy recomendable este centro al que estoy muy agradecida.
Un saludo.