EL USO DE PANTALLAS EN LA INFANCIA Y ADOLESCENCIA: IMPACTO, RIESGOS Y BENEFICIOS ASOCIADOS

Autora: Jéssica Rodríguez, psicopedagoga en Elisabet Rodríguez – Psicologia i Psicopedagogia (Granollers)

En la actualidad, el uso de las pantallas forma parte del día a día de niños y adolescentes, donde tablets, móviles, ordenadores y televisores están presentes tanto en contextos educativos como de ocio, convirtiéndose en una herramienta habitual desde edades muy tempranas. Ante esta realidad, surge una pregunta fundamental desde la psicopedagogía: ¿cómo influye el uso de pantallas en el desarrollo cognitivo?

La respuesta no es simple ni absoluta, ya que el impacto de las pantallas depende de múltiples factores como el tiempo de uso, la calidad del contenido, la edad del niño o adolescente y el acompañamiento del adulto. Por ello, más que hablar de “buenas” o “malas” pantallas, es necesario analizar cómo, cuándo y para qué se utilizan.

El cerebro en desarrollo y la tecnología

Durante la infancia y la adolescencia, el cerebro se encuentra en pleno proceso de desarrollo donde se están consolidando funciones cognitivas esenciales como la atención, la memoria, el lenguaje, la planificación y la autorregulación emocional. Estas habilidades son especialmente sensibles al entorno y a las experiencias cotidianas.

El uso de pantallas no es neutral en este proceso, ya que puede influir tanto positiva como negativamente en el desarrollo cognitivo, dependiendo del tipo de interacción que se establezca con la tecnología. No es lo mismo un uso pasivo y prolongado que un uso activo, educativo y supervisado.

Atención y sobreestimulación

Uno de los aspectos más estudiados es el impacto de las pantallas en la atención. Muchos contenidos digitales están diseñados para ser altamente estimulantes, con cambios rápidos de imágenes, sonidos intensos y recompensas inmediatas. Este tipo de estimulación puede dificultar el mantenimiento de la atención sostenida en tareas más lentas o menos reforzantes, como la lectura o el estudio.

En algunos casos, se observa una mayor dificultad para tolerar el aburrimiento o mantener el esfuerzo cognitivo en actividades que requieren concentración prolongada. Esto no significa que las pantallas “causen” directamente problemas de atención, pero sí pueden influir en la forma en que el cerebro se habitúa a procesar la información.

Memoria y procesamiento de la información

El uso excesivo de pantallas también puede afectar a la forma en que se procesa y almacena la información. Cuando el aprendizaje se produce de manera rápida y fragmentada, puede dificultarse la consolidación en la memoria a largo plazo.

Además, la multitarea digital (por ejemplo, estudiar mientras se usan redes sociales) reduce la eficiencia cognitiva, ya que el cerebro necesita cambiar constantemente de foco atencional, lo que aumenta la carga cognitiva y disminuye la calidad del aprendizaje.

child using social media in it's mobile phone

Funciones ejecutivas y autocontrol

Las funciones ejecutivas —como la planificación, la organización, el control de impulsos y la autorregulación— juegan un papel clave en la relación con la tecnología. El uso de pantallas, especialmente en contextos de ocio digital, puede ofrecer recompensas inmediatas que dificultan la tolerancia a la espera o el esfuerzo sostenido.

Esto puede tener implicaciones en el ámbito escolar, donde las tareas requieren planificación, persistencia y capacidad para retrasar la gratificación. Sin embargo, también es importante destacar que determinadas actividades digitales (como videojuegos estratégicos o aplicaciones educativas) pueden entrenar habilidades como la toma de decisiones, la atención selectiva o la resolución de problemas.

Lenguaje, interacción y desarrollo social

Otro aspecto relevante es el impacto en el desarrollo del lenguaje y las habilidades sociales. El aprendizaje del lenguaje y la competencia comunicativa se fortalecen a través de la interacción humana directa, el diálogo y la experiencia compartida.

Cuando el tiempo de pantalla sustituye en exceso estas interacciones, puede reducirse la exposición a conversaciones significativas, afectando al desarrollo del vocabulario, la expresión emocional y las habilidades sociales. Por ello, el equilibrio entre interacción digital y comunicación presencial es fundamental.

Beneficios del uso de pantallas cuando son adecuadas

A pesar de los riesgos, las pantallas también ofrecen oportunidades importantes en el desarrollo cognitivo si se utilizan de forma adecuada. Existen múltiples recursos educativos digitales que pueden favorecer el aprendizaje, la motivación y la accesibilidad a la información.

Entre sus beneficios se encuentran:

  • El acceso a contenidos educativos interactivos
  • El desarrollo de habilidades digitales esenciales
  • El apoyo al aprendizaje personalizado
  • El fomento de la motivación a través de recursos visuales y dinámicos

La clave no está en eliminar las pantallas, sino en integrarlas de forma consciente y equilibrada.

El papel de la familia y la escuela

La mediación adulta es un factor determinante en el impacto del uso de pantallas, ya que las familias y los docentes desempeñan un papel clave en la regulación del tiempo de uso, la selección de contenidos y el acompañamiento durante la interacción digital.

Algunas estrategias recomendadas incluyen:

  • Establecer tiempos claros y equilibrados de uso
  • Priorizar contenidos educativos o de calidad
  • Evitar el uso de pantallas en momentos clave como las comidas o antes de dormir
  • Fomentar actividades alternativas como el juego, la lectura o el deporte
  • Acompañar y dialogar sobre el contenido consumido

Equilibrio, no prohibición

Desde la psicopedagogía, el objetivo no es demonizar la tecnología, sino promover un uso equilibrado y consciente. Las pantallas forman parte de la realidad actual y futura de niños y adolescentes, por lo que el reto educativo no es evitar su uso, sino enseñar a utilizarlas de forma saludable.

El equilibrio entre experiencias digitales y experiencias reales es fundamental para un desarrollo cognitivo, emocional y social adecuado.

A modo de conclusión

El uso de pantallas tiene un impacto significativo en el desarrollo cognitivo de niños y adolescentes, pero este impacto no es unidireccional. Depende del contexto, del tipo de uso y del acompañamiento adulto.

La clave está en fomentar una relación saludable con la tecnología, donde las pantallas sean una herramienta más dentro de un entorno rico en experiencias reales, interacción social y actividades significativas. Por lo que educar en el uso de la tecnología es, en definitiva, educar para la vida.

Referencias bibliográficas

Dehaene, S. (2019). Cómo aprendemos. Siglo XXI Editores.

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