Autora: Jéssica Rodríguez, psicopedagoga en Elisabet Rodríguez – Psicologia i Psicopedagogia (Granollers)
Actualmente nos encontramos en una sociedad de constante cambio e innovación y, por ello, la educación debe de estar al día de estas novedades para poder dar una respuesta adecuada y permitir una educación equitativa e inclusiva, donde todas las personas presenten las mismas oportunidades para acceder al aprendizaje. Asimismo, la educación adquiere un papel importante en la vida de las personas, ya que debe respetar las diferencias individuales de cada uno y aceptar la diversidad como un hecho que enriquece a la sociedad.
Por ello, existen siete principios pedagógicos que la educación debe tener en cuenta para promover la transformación y la mejora educativa, los cuáles se centran en la equidad (permitir la igualdad de oportunidades), en la educación inclusiva (atender a la diversidad), tener expectativas positivas sobre el éxito de los alumnos/as (el efecto Pigmalión), en dar un acompañamiento y orientación al alumnado, en prevenir y detectar tempranamente las dificultades de aprendizaje y los mecanismo de refuerzo, en dar importancia a la educación socioemocional en el aprendizaje y en obtener un conocimiento adquirido en todos los ámbitos para la mejora continua del aprendizaje.
Objetivos del currículo educativo
En cuanto al currículo, según la LOMLOE, ley orgánica 3/2020, de 29 de diciembre por la que se modifica la Ley orgánica 2/2006 de 3 de mayo, se define como una herramienta esencial que recoge todo lo relacionado con la educación que se le da al alumnado y contempla tanto los objetivos de aprendizaje, las competencias que se deben lograr, las metodologías que se llevarán a cabo para lograrlas, así como, los criterios de evaluación de éstas mismas. De esta manera, el currículo está orientado a facilitar el desarrollo educativo de los alumnos/as, garantizando la formación integral y contribuyendo en el desarrollo de la personalidad, evitando a su vez el abandono escolar en la sociedad actual.
Con respecto al Decreto 175/2022, de 27 de diciembre, de ordenación de la enseñanza de la educación básica, se define el currículo como una potente herramienta de futuro para el desarrollo integral de todas las personas en todos sus aspectos (cognitivos, emocionales, afectivos y relacionales) así como para el desarrollo del proyecto de vida personal y profesional de cada uno. De esta manera, se le concede al nuevo currículo un enfoque competencial que busca que el alumnado adquiera unas competencias clave que le permitan ser competente ante los retos de la sociedad actual y por lo tanto, sea capaz de enfrentarse a las problemáticas que aparecen en los contextos reales.

Las competencias básicas en educación
Existen ocho competencias clave que definen el perfil competencial de salida, es decir, fijan los aprendizajes básicos y las competencias que todo el alumnado debe de haber adquirido y desarrollado en el momento de finalizar la educación básica. Estas se detallan a continuación:
- Competencia en comunicación lingüística
- Competencia plurilingüe
- Competencia matemática y competencia en ciencia, tecnología e ingeniería
- Competencia digital
- Competencia personal, social y de aprender a aprender
- Competencia ciutada
- Competencia emprendedora
- Competencia en conciencia y expresión culturales
Otros aspectos novedosos del currículo
Cabe destacar que la implementación del nuevo currículo también ha generado cambios con respecto al rol que ejerce el docente en el aula, ya que antes se concedía al profesor el rol de transmisor del aprendizaje, donde básicamente se encargaba de transmitir los conocimientos a los alumnos/as y éstos mismos integrarlos. No obstante, esto ha ido cambiando a lo largo de los años, donde actualmente, el rol del docente ha pasado de transmisor a facilitador, guía y activador del aprendizaje, permitiendo que sea el propio alumnado quien participe en su propio aprendizaje, siendo un protagonista activo y facilitando así un aprendizaje significativo. Además, es importante comentar también que el profesor influye de manera directa e indirecta en el alumno/a por lo que las expectativas que el docente presente sobre el rendimiento del alumnado acabará afectando de manera significativa en ellos, tal como se conoce el efecto pigmalión. Por ello, es necesario que el profesor/a presente unas expectativas positivas en base al alumnado para motivarlos a seguir aprendiendo.
De igual manera, también ha ganado peso el aprendizaje significativo y la personalización del aprendizaje a partir de la implementación del nuevo currículo. Como comentábamos anteriormente, el docente debe facilitar y guiar el aprendizaje del alumnado para que sea él/ella mismo/a quién participe en su propio proceso de aprendizaje y obtenga un aprendizaje significativo y funcional. Pero para que esto se dé a cabo, es esencial que el docente conozca los conocimientos previos que presenta el alumnado para saber el punto de partida del aprendizaje y poder plantear el método y las estrategias más adecuadas para permitir un proceso de aprendizaje significativo. Asimismo, los docentes deben conocer y comprender las características y necesidades que presenta el alumnado para atender la diversidad y personalizar el aprendizaje, ya que cada persona es única y diferente y, por ello, se debe asegurar de que todos los alumnos/as puedan participar en él.
A modo de conclusión
Como la sociedad está en constante cambio y evolución, el modelo educativo actual se basa en consolidar unas competencias clave que deben permitir al alumnado obtener un aprendizaje significativo y funcional a lo largo de su vida, por lo que se implementa un currículo competencial con la finalidad de desarrollar un sistema competencial que se adapte a los cambios constantes de la sociedad y que empodere a los alumnos/as, haciéndolos/as partícipes de su propio proceso de aprendizaje, así como ciudadanos críticos en una sociedad democrática. Por ello, tal como comentábamos anteriormente, este nuevo enfoque conlleva varios cambios, entre ellos, la modificación del nuevo currículo, el nuevo rol de facilitador y guía que ejerce el profesorado, así como la importancia del aprendizaje significativo y la personalización del aprendizaje.
Referencias bibliográficas
Coll, C., Esteban-Guitart, M., & Iglesias, E. (2020). Aprenentatge amb sentit i valor personal Estratègies, recursos i experiències de personalització educativa. Editorial: Graó.
Zabala, A., Arnau, L. (2007): 11 ideas clave cómo enseñar y aprender competencias. Editorial: Grao (Barcelona).