Autora: Carla Carulla, psicóloga infantojuvenil en Elisabet Rodríguez – Psicologia i Psicopedagogia (Granollers).
La disfunción eréctil es una dificultad que impacta en la sexualidad y la calidad de vida de muchos hombres cis. En el presente artículo trataremos de conceptualizar la disfunción eréctil y la manera de abordarla desde la terapia sexual.
¿En qué consiste exactamente la disfunción eréctil?
La disfunción eréctil es la incapacidad recurrente para lograr o mantener una erección suficiente para realizar una penetración sexual satisfactoria. Se considera una condición con variables sociales, psicológicas y fisiológicas que tiene una etiología compleja y varios modelos de tratamiento. Se ha encontrado asociada a factores de riesgo como la edad, el fumar, las enfermedades cardiovasculares, la depresión y la operación de próstata. No es una dificultad menor, ya que tiene un impacto en la manera de relacionarse de quienes lo sufren, en la propia autoimagen y autoestima y se encuentra estrechamente relacionada con la culpa.
Cabe mencionar desde un inicio, que el malestar asociado a dicha condición viene de una sociedad que pone en el centro la heterosexualidad y las relaciones sexuales coitales. Esta visión tan coitocéntrica de lo que es el sexo conlleva que, ante la imposibilidad de mantener una penetración, aparezca un malestar asociado y una afectación al curso de la relación sexual. No obstante, el coito no deja de ser simplemente una opción más dentro de todo el abanico de posibilidades que se contemplan en una interacción sexual, por lo que tener una erección que dificulte la penetración no tendría que ser un problema por sí mismo si se puede disfrutar de todo el resto de interacción sexual sin esta práctica. Así entonces, eso únicamente representaría una dificultad a trabajar en terapia si genera malestar.
A pesar de clarificar esta idea que consideramos importante para la adecuada conceptualización de la dificultad, no podemos obviar que en este sistema eso genere preocupación. De las fases de la respuesta sexual humana la disfunción eréctil se encuentra ubicada en la fase de excitación. En las personas que sufren dicha dificultad, no necesariamente se encuentra alterado el deseo. Puede haber motivación y anhelo de mantener dicha interacción sexual, pero no se consigue mantener unos niveles de excitación adecuados que permitan la erección deseada. Además, las vías neurofisiológicas que posibilitan la erección y el orgasmo son diferentes, por lo que las personas con disfunción eréctil pueden igualmente alcanzar el orgasmo.

Causas de la disfunción eréctil
La disfunción eréctil puede tener una causa psicológica, una causa orgánica, o bien una causa mixta. Esta última ocurre a raíz de un tema orgánico que genera un primer fallo excitatorio y a partir de aquí se mantiene la disfunción por factores psicológicos.
Dentro de sus causas psicosociales podemos encontrar diversidad de aspectos. Los errores de aprendizaje juegan un papel importante en muchas ocasiones, identificándose con personas que no tienen información sobre la sexualidad, la respuesta sexual humana y la anatomía de sus genitales, o incluso que han integrado información errónea o mitos sobre el tema. La falta de educación sexual adecuada tiene un rol principal en este aspecto.
Paralelamente, los factores de ansiedad tienen un papel importante en el mantenimiento de la dificultad. La erección ha asociado socialmente asociada a la masculinidad, lo que ha conllevado una exigencia sobre ella y un miedo grande a la pérdida de la misma en hombres. Así entonces, es muy frecuente que, ante una primera experiencia de pérdida de excitación, se genere la denominada profecía autocumplida: por temer tanto que pase algo, se acaba propiciando que ocurra. Esto se da como consecuencia del miedo grande que aparece después de una primera experiencia de perdida de erección; al prestar tanta atención al funcionamiento esperado en la siguiente interacción sexual, se produce una desconexión de los estímulos eróticos, aparece la ansiedad y se pierde la erección. La hipervigilancia de la propia actuación, desempeño y erección es uno de los principales mantenedores de la dificultad.
Finalmente, los conflictos de pareja como pueden ser la mala comunicación entre ambos miembros de la relación, la presión o obligación de resultados o la focalización excesiva en el placer de la otra persona, también pueden ser factores relevantes en la disfunción eréctil.
A nivel biológico, se puede encontrar asociada a problemas vasculares, neurológicos, enfermedades crónicas, traumatismos, consumo de fármacos y/o hábitos tóxicos, entre un amplio abanico más de condiciones médicas que se pueden presentar con mayor o menor frecuencia.
Objetivos terapéuticos en la disfunción eréctil
Una vez descartadas las causas orgánicas (o una vez resuelto el factor orgánico que la inició), la disfunción eréctil se abordaría idealmente desde la terapia sexual o la terapia cognitivo conductual. Los puntos principales del tratamiento consisten en trabajar la atención durante las interacciones sexuales (para favorecer la atención a los estímulos excitatorios y no a los pensamientos intrusivos); a conseguir una focalización en el propio placer que posibilite el abandono a las sensaciones y el cese de la hipervigilancia; y a trabajar las creencias y miedos asociados a la pérdida de erección para conseguir un estado de relajación óptimo compatible con el mantenimiento de la erección.
Referencias bibliográficas
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