DAÑO CEREBRAL ADQUIRIDO: CAUSAS Y OBJETIVOS DE INTERVENCIÓN

Autora: Montse Vaca, neuropsicóloga y psicóloga forense en Elisabet Rodríguez – Psicologia i Psicopedagogia (Granollers).

¿Qué es un DCA?

El término de daño cerebral adquirido (DCA) hace referencia a una lesión en el cerebro que se produce de manera posterior al momento del nacimiento. Por lo general el origen puede ser traumático (accidentes de tráfico, caídas, golpes, etc.) o no traumático (accidentes vasculares, tumores cerebrales, infecciones, intoxicaciones, etc.). El DCA provoca, generalmente, una gran afectación de la vida diaria del paciente tanto a nivel físico, como sensorial, cognitivo y emocional. 

Según la Fundación Española de Daño Cerebral (FEDACE) en España, alrededor de 420.000 personas viven con daño cerebral adquirido. El 78% de los casos tienen su origen en un ictus y el 22% restante son producidos por traumatismos craneoencefálicos u otras causas.  Todos los años se producen 104.071 nuevos casos de lesión cerebral. El tiempo, la duración y la gravedad de la lesión y sus secuelas convierten al DCA en un problema sanitario, social y económico de grandes proporciones.

¿Cuáles son las causas del DCA?

La principal causa de daño cerebral adquirido es, en un 78% de los casos el ictus, seguida de los traumatismos craneoencefálicos, los tumores o las infecciones. El ictus, también denominado Accidente Cardiovascular (ACV) se produce por la interrupción más o menos repentina del flujo sanguíneo en una zona del cerebro. El 44% de las personas que sobreviven a un ictus desarrollan una discapacidad grave por el daño resultante. Cuando el origen de la lesión cerebral es un golpe, se conoce como un traumatismo craneoencefálico (TCE). En función del nivel de la pérdida de conciencia y la duración de ésta, el daño cerebral resultante será más o menos grave.

Muchos de los traumatismos craneoencefálicos que causan daño cerebral adquirido se producen por un accidente de tráfico. Otras situaciones que pueden provocar un traumatismo craneoencefálico son accidentes laborales, caídas o agresiones físicas. Por otro lado, los tumores cerebrales pueden producir daño cerebral cuando destruyen células del cerebro. También se pueden causar si crean inflamación, presión o un edema cerebral. Otras posibles causas de daño cerebral adquirido son anoxias cerebrales o infecciones.

¿Qué secuelas pueden derivarse del DCA?

Una secuela se define como el conjunto de alteraciones que tienen lugar como consecuencia del daño cerebral originado. Estos déficits pueden afectar a todas las áreas del funcionamiento humano dependiendo del tipo de lesión, la localización y la gravedad inicial de la misma. Así mismo, también debe tenerse en cuenta que el daño no afectará del mismo modo a un infante cuyo cerebro está en desarrollo, que a un adulto.

Las secuelas que pueden surgir tras un DCA se suelen clasificar en las siguientes áreas:

Nivel de Alerta: Tras sufrir una DCA o un traumatismo severo con frecuencia se produce una pérdida de conciencia o coma. El coma es un estado temporal en el que el paciente permanece con los ojos cerrados sin responder al entorno.

Control Motor: Es común encontrar dificultades motoras en forma de hemiplejía (parálisis de la mitad del cuerpo), hemiparesia (pérdida de fuerza en una mitad del cuerpo) y casos de espasticidad (contracción muscular). Además, es importante considerar que los problemas físicos también engloban síntomas como la disfagia (dificultad al tragar) y un nivel de fatiga importante en quien los padece.

Percepción: Este tipo de secuelas hace referencia a las dificultades en aquellos procesos relacionados con la percepción de la información de nuestro entorno, como puede ser los relacionados con los sentidos, con el equilibrio o la percepción de uno mismo.

Comunicación: Una de las alteraciones más comunes relacionadas con los procesos de comunicación, pero no la única, es el lenguaje. La alteración más conocida es la afasia, dificultades tanto en la producción del lenguaje hablado como en la comprensión del mismo, así como, en la habilidad lectora y/o escritora.

Cognición: Entre los problemas cognitivos destacan en primer lugar los relacionados con la memoria. Son habituales los casos de amnesia postraumática tras una lesión cerebral. En algunos casos la memoria no vuelve a recuperar su funcionamiento normal.  También son frecuentes los problemas de desorientación, confusión y de otras capacidades cerebrales más complejas como son las funciones ejecutivas, viéndose alteradas acciones como la planificación, el razonamiento, la toma de decisiones y/o la capacidad para mantener la atención.

Conducta y/o emoción: Estas alteraciones pueden aparecer de forma combinada y en diferentes intensidades, algunas de las más frecuentes son: agitación, deambulación, labilidad emocional, irritabilidad, desinhibición conductual, depresión, ansiedad y apatía.

Actividades de la vida diaria (AVD): En los casos de DCA, igual que en otro tipo de trastornos, las secuelas pueden afectar las necesidades básicas como el aseo, desplazamiento o el control de esfínteres en los casos más graves. Por otro lado, también se distingue la afectación de las actividades de tipo instrumental como pueden ser las de ámbito laboral, el uso del transporte público o la realización de determinadas tareas más complejas como podría ser la gestión económica. Esta secuela está estrechamente relacionada con el grado de autonomía del paciente.

Las fases en la rehabilitación del DCA

El DCA es un tipo de lesión de inicio brusco y la evolución del daño puede resultar muy variable en función de las regiones afectadas y la gravedad de la lesión. Es posible distinguir diferentes fases de evolución en función del proceso de rehabilitación en el que se encuentra el afectado:

Fase crítica: se corresponde con el momento de la lesión.

Fase aguda: esta fase se desarrolla en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), el objetivo es salvar la vida del paciente y mitigar las secuelas con la intervención quirúrgica necesaria y la posterior estabilización del paciente.

Fase subaguda: en esta fase está orientada a tratar cada secuela de forma más intensiva, especializada y específica. La rehabilitación será siempre personalizada según las necesidades de la cada paciente. Esta fase tiene una duración media de entre 6 y 18 meses, en algunos casos puede alargarse hasta los 24 meses.

Fase crónica: la fase crónica parte del momento en que no hay mejoría tras la rehabilitación. En esta fase los objetivos se centran en mantener la mejoría conseguida hasta el momento y trabajar la autonomía e integración social y laboral del paciente.

El proceso de evolución y los resultados de la rehabilitación tras un DCA son variables y dependen de diversos factores. Existen una serie de variables como pueden ser el género, la edad, la inteligencia premórbida, la personalidad o la gravedad de la lesión sobre las que no se puede actuar y que, en cierto modo, juegan un papel en las expectativas de recuperación o pronóstico. Por otro lado, hay variables que pueden incidir en la evolución del paciente sobre las que sí podemos actuar como son; el estado físico, la alimentación, las estrategias de afrontamiento y compensación, el apoyo familiar, la integración social, laboral y el equipo y plan de rehabilitación.

Referencias bibliográficas

Efectividad de la rehabilitación neuropsicológica en el daño cerebral adquirido (I): atención, velocidad de procesamiento, memoria y lenguaje. (2010). Revista de Neurología, 51(11).

Mar, J. (2011). Calidad de vida y sobrecarga de los cuidadores de pacientes con daño cerebral adquirido. Revista Española de Geriatría y Gerontología, 46.

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