Autora: Carla Carulla, psicóloga infantojuvenil en Elisabet Rodríguez – Psicologia i Psicopedagogia (Granollers).
El verano es una época del año en la que se producen muchos cambios, provocando algunos de ellos un impacto significativo a nivel psicológico. La llegada de esta etapa suele comportar cambios favorables en el estado de ánimo y en la salud mental de las personas, disminuyendo normalmente la sintomatología de los trastornos depresivos o el estrés. No obstante, esto no es así para todo el mundo; por ejemplo, en el trastorno bipolar (por la alteración de las rutinas) o en los trastornos de la conducta alimentaria o ante problemas de insatisfacción corporal (por la exposición del propio cuerpo) pueden verse empeorados durante esta época del año. Además, las vacaciones también son un período del año que está asociado a varias emociones y expectativas, que pueden generar ansiedad en algunas personas al experimentar la sensación de no estar aprovechando el tiempo, realizar comparaciones con las vacaciones de los demás, o sentir como imposición asistir a determinados encuentros sociales, entre otros.
Aspectos psicológicos a considerar durante la etapa de verano
En verano el estado de ánimo suele cambiar a positivo; el mayor contacto con el sol y la luz natural aumenta la producción de serotonina en nuestro cuerpo, lo que impacta generando una mayor sensación de bienestar y mayor ánimo. No obstante, es preciso recordar, especialmente en estas fechas donde se está experimentando tanto calor, que el exceso de temperaturas también puede tener el efecto contrario. Cuando el propio cuerpo sale de su “confort climático”, que serían entre los 21 y 25 grados, se puede experimentar irritabilidad, fatiga y ansiedad. Por lo que priorizar entornos con una temperatura agradable y una buena hidratación, son aspectos relevantes.
Durante esta época del año es cuando se suelen realizar las vacaciones y la rutina también sufre cambios. Estos pueden ser positivos en algunos casos y generar sensación de liberación o desconexión, permitiendo una mayor oportunidad para tiempo de ocio. Aún así, cabe recordar que la rutina y la estructura del día a día son aspectos que pueden ser muy importantes especialmente para personas con alguna patología de salud mental. Así, puede ser importante planificar una nueva rutina orientativa y flexible para esas semanas que contemple hábitos saludables y un tiempo de ocio para preservar la salud psicológica durante este período.
El verano es también una época donde se tienden a disminuir los niveles de estrés mantenidos durante el curso académico/profesional. A pesar de ser una época donde existe mayor espacio para el tiempo de ocio y para las experiencias que conecten con el disfrute y el placer, al haber mantenido un nivel de activación muy alto durante la temporada, puede provocar la aparición de síntomas de ansiedad al bajar el ritmo diario habitual. Enseñar a nuestro cuerpo a estar en el momento presente con atención plena, comprender los beneficios de un estado de calma y relajación, o disfrutar sin tener que mantener la alta productividad puede requerir unos días de adaptación. Si se experimentan dificultades de este tipo puede ser interesante, en la medida de lo posible, trabajarlo en terapia con antelación y unir las vacaciones dando más días al cuerpo para adaptarse y garantizarse a una misma un adecuado periodo de descanso y desconexión.

¿Cómo organizar el tiempo libre en el periodo de verano?
También suelen surgir varias dudas sobre cómo emplear las vacaciones: ¿Priorizar el descanso? ¿Hacer todos los planes que no podemos hacer durante el curso? Es frecuente encontrarnos con unas elevadas expectativas previas a este periodo, así como también que aparezca a posteriori la sensación de no haber aprovechado realmente el tiempo. En relación a esta cuestión, es preciso recordar que durante las vacaciones es especialmente importante tanto mantener ciertos niveles de actividad, como reservar tiempo libre para descansar. Solemos tener más espacios para conectar con el disfrute y las actividades placenteras, siendo importante que dediquemos tiempo a un ocio realmente significativo.
Por ejemplo, pasar grandes periodos de tiempo en casa con el móvil puede resultar un tipo de entretenimiento que a medio y largo plazo genere la sensación de no haber invertido el tiempo de forma enriquecedora o realmente placentera. Algo que puede ser de utilidad en ese sentido es hacer una lista de las actividades, planes y/o lugares interesantes y gratificantes e ir planificando semanalmente algunas de ellas, tomando consciencia de qué actividades de ocio generan realmente sensación de bienestar y disfrute. Puede ser interesante priorizar actividades sociales, al aire libre y en contacto con la naturaleza.
Cabe prestar atención también al contenido que seguimos en redes durante las vacaciones, ya que puede llevar a frecuentes comparaciones con las vacaciones de los demás o generar sentimientos de inferioridad o inseguridad. Elegir conscientemente qué contenido nos aporta beneficios o perjuicios es un ejercicio fundamental a tener en cuenta para la gestión de las redes sociales durante los periodos de vacaciones, en los que favorecer una desconexión del teléfono móvil puede resultar beneficioso.
El verano y la insatisfacción corporal
Los problemas de insatisfacción corporal son una de las problemáticas que más afectadas se ven durante esta etapa del año. La intensificación de los mensajes relacionados con el culto al cuerpo, sumado al calor y los planes más propios del verano que implican a menudo una mayor exposición del cuerpo, puede verse acompañado de sentimientos de angustia, inseguridad y miedo. En relación a este aspecto, puede ser interesante reducir las conductas de evitación y de resistencia al malestar, ya que aunque a corto plazo el hecho de evitar u ocultar disminuye la ansiedad que genera la exposición del propio cuerpo, a medio y largo plazo estas conductas son determinantes en el mantenimiento del miedo o de la incomodad con el propio aspecto; a más evitación, mayor es la intensidad de la emoción del miedo.
Por este motivo, es importante tratar de ir exponiéndose poco a poco a las situaciones que generen menos temor para ir avanzando progresivamente hacia las más complejas. Por ejemplo, si provoca pánico ir en pantalón corto por la calle porque la persona siente desagrado con la morfología de las piernas, se propone a la persona que se ponga esa pieza de ropa primero en la propia habitación, luego en otros lugares de casa con alguien de la familia, después en una situación segura fuera del hogar con una persona de confianza, y poco a poco ir aplicándolo a otras situaciones más complicadas.
A modo de conclusión
Recordar finalmente que no es necesario ser productivos en cada momento del año. Las vacaciones de verano son necesarias para el correcto mantenimiento de la propia salud física y mental. Aprovechar esta etapa del año para conectar con uno mismo, con el placer y con el descanso es tan o más importante que la exigencia de “mantener la productividad” durante estos meses estivales.