ACCESO A LAS «PANTALLAS» EN LA INFANCIA ¿CÓMO FOMENTAR UN USO SALUDABLE?

Autora: Jéssica Rodríguez, psicopedagoga en Elisabet Rodríguez – Psicologia i Psicopedagogia (Granollers).

En el siguiente artículo deseamos plantear una cuestión que lleva generando una importante controversia y debate dentro del ámbito de la educación: ¿cómo hacer un uso adecuado de las pantallas en la infancia y en la adolescencia?

Desde hace ya algunos años, el desarrollo de las generaciones infantojuveniles viene estrechamente asociado al uso de las nuevas tecnologías (móvil, tablet, PC, TV y otros dispositivos). Tanto adultos como adolescentes se encuentran muy vinculados a ellas, ya sea porque su utilización es esencial en el ámbito laboral, como académico o en el ocio. Como puede observarse, son muchas las razones por las que se emplea el uso de las pantallas y por las que existe una mayor accesibilidad a ellas, ya desde muy temprana edad.

Consecuencias nocivas del uso excesivo de pantallas

Es cierto que el avance en la tecnología ha provocado muchos beneficios en muchos ámbitos, sobre todo en lo referente a la educación, dado que el acceso a ellas permite obtener un mayor acercamiento a la información en general, a la innovación, así como favorecen el desarrollo de habilidades lingüísticas en los niños. Sin embargo, también cabe señalar que un mal uso de los dispositivos digitales pueden producir efectos contraproducentes, derivándose en riesgos para la salud de los consumidores, especialmente si son menores de edad. Algunos de estos riesgos se detallan a continuación:

  • Problemas del sueño: el uso de pantallas puede interferir con el sueño ya que tanto la exposición de la luz como el contenido sobreestimulan y pueden provocar la interrupción del sueño, por ello es recomendable evitar su uso antes de dormir para promover un buen descanso.
  • Sobrepeso/Obesidad: el uso excesivo de pantallas puede aumentar la probabilidad de padecer obesidad al no emplear su tiempo para realizar juegos o actividad física saludables.
  • Retraso en el aprendizaje y habilidades sociales: cuando los bebés o niños en edad preescolar ven demasiada televisión hay una mayor probabilidad de observar retrasos en la atención, en la capacidad de razonamiento, en el lenguaje o en las habilidades sociales. Esto puede ser debido a la baja interacción entre padres e hijos.
  • Problemas de conducta: el contenido violento puede provocar que haya mayor probabilidad de observarse problemas en la conducta de los niños, al intentar imitar a ciertos personajes de ficción de los contenidos visualizados.

Todo esto ha hecho que tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la Asociación Americana de Pediatría (APA) se hayan pronunciado ante la preocupante cifra que se ha observado en la educación infantil, donde se manifiesta un retraso cognitivo y un mayor índice de agresividad en niños de 0 a 3 años, recomendando limitar su uso durante esta edad. Asimismo, se manifiesta que los contenidos del móvil son muy placenteros y gratificantes para las personas al obtener una respuesta de recompensa rápida y luminosa que se proyecta directamente en la parte frontal del cerebro. Por esta razón, los niños reciben una fuerte descarga de placer en forma de dopamina, la cual les es difícil de regular. Por ello, cuando se limita el uso del teléfono móvil, por ejemplo, es habitual observar en el menor elevada frustración, ya que la utilización desmesurada de estos dispositivos actúa bajo el mismo mecanismo que tiene lugar en las adicciones a sustancias.

Recomendaciones generales en el uso de pantallas

Por esta razón es recomendable que las familias sean conscientes de los riesgos que pueden aparecer debido a una inadecuada exposición a los dispositivos digitales. Asimismo se ha elaborado una guía que describe el tiempo de uso recomendado según la edad del niño/a, con la finalidad de facilitar que las familias puedan ayudar a sus hijos a obtener un hábito saludable hacia el uso de las pantallas.

  • Menores de 2 años: el uso de las pantallas debe ser muy limitado, evitando su uso sin la supervisión de un adulto, ya que en esta etapa los niños tienen dificultades para comprender lo visualizado en las pantallas, siendo recomendable que el espacio de uso debe ser compartido. Además, durante esta edad los niños invierten su tiempo en explorar el mundo que les rodea y aprenden mejor si interactúan y juegan con sus padres, hermanos, cuidadores y otros niños o adultos.
  • De 2 a 5 años: se debe limitar su uso a no más de 1 hora por día, donde las pantallas deben ser interactivas (sin violencia) con fines educativos y prosociales. Asimismo, es recomendable que los padres miren y jueguen con sus hijos. A los 2 años, los niños empiezan a comprender y aprender palabras a través de vídeos y pueden escuchar o unirse a conversaciones con sus padres. Entre los 3 y 5 años, sus mentes son algo más maduras y se pueden utilizar ciertos programas educativos para ayudarlos a aprender habilidades sociales, lingüísticas y de lectura.
  • Mayores de 5 años: verificar el uso de las pantallas para su salud y seguridad, donde se debe asegurar que las pantallas no interfieran en el sueño, el tiempo en familia ni en el ejercicio. Muchos de los niños comienzan a tener su propio dispositivo para acceder a los medios de comunicación, de aquí que se deba supervisar su uso.
  • Preadolescentes y adolescentes: se debe hacer una supervisación constante y ayudarlos a tener conversaciones sobre el uso que realizan con las pantallas (lo que han visto o leído, con quién se comunican, etc.) ya que durante esta etapa los adolescentes tienen cierta independencia para elegir y mirar, y por ello, pueden estar consumiendo contenidos no deseables sin la supervisión de los padres.

Referencias bibliográficas

Martínez, J. R. (2024). Los pediatras piden limitar el acceso a las pantallas: «Vemos casos de retraso cognitivo y agresividad en niños de 0 a 3 años». Cadena SER.

Estar constantemente conectado: beneficios y efectos nocivos del consumo digital en niños y adolescentes. (s. f.). HealthyChildren.org.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *