DUELO PROLONGADO: SÍNTOMAS Y CONSECUENCIAS PSICOLÓGICAS

Autora: Mireia Toral, psicóloga general sanitaria en Elisabet Rodríguez – Psicologia i Psicopedagogia (Granollers).

Duelo funcional vs. duelo prolongado

El duelo es una experiencia universal, un proceso que cada persona atraviesa tras la pérdida de un ser querido. En la mayoría de los casos, el tiempo y el apoyo social permiten que el dolor disminuya y que la persona en duelo pueda adaptarse a su nueva realidad. Sin embargo, en algunos casos, este proceso se vuelve complejo y se prolonga más de lo esperado, dando lugar a lo que se conoce como duelo prolongado. Esta condición puede interferir en la vida cotidiana de quien la padece, afectando su bienestar emocional, social y físico. El duelo prolongado se distingue de un duelo funcional en que la intensidad del sufrimiento no disminuye con el tiempo. Aunque el dolor de la pérdida nunca desaparece por completo, en la mayoría de los casos las personas logran encontrar formas de seguir adelante. No obstante, en el duelo prolongado, la persona afectada sigue experimentando un dolor emocional profundo, sin señales de mejoría, incluso después de un período considerable, generalmente superior a un año.

Características del duelo prolongado

Desde la perspectiva clínica, el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5-TR) reconoce el trastorno de duelo prolongado, señalando que se caracteriza por la presencia de un sufrimiento persistente y dificultades significativas para aceptar la pérdida. Aquellos que lo padecen pueden encontrarse atrapados en una constante sensación de vacío, tristeza y desesperanza, lo que dificulta su capacidad para retomar su vida cotidiana.

Las personas que atraviesan un duelo prolongado pueden experimentar una serie de síntomas emocionales, cognitivos y físicos que afectan su calidad de vida. Entre los signos más comunes se encuentran:

  • Un dolor emocional intenso y persistente, que no parece disminuir con el tiempo.
  • Una marcada dificultad para aceptar la realidad de la pérdida.
  • La presencia constante de pensamientos relacionados con la persona fallecida, a menudo idealizándola o reviviendo la pérdida de manera dolorosa.
  • Una sensación de vacío y desesperanza, que impide encontrar placer o significado en otras áreas de la vida.
  • Un retraimiento social, caracterizado por el aislamiento y la dificultad para conectar con otras personas.
  • Alteraciones en el sueño, el apetito y la energía, lo que puede repercutir en la salud física.
  • En algunos casos, una falta de motivación para seguir adelante o incluso pensamientos sobre la muerte como una vía para reunirse con la persona fallecida.

Estos síntomas pueden afectar profundamente la vida de quien sufre un duelo prolongado, limitando su capacidad para disfrutar del presente y proyectarse hacia el futuro.

Consecuencias del duelo prolongado

Cuando el duelo prolongado no se aborda adecuadamente, puede dar lugar a diversas complicaciones que afectan el bienestar general de la persona. A nivel psicológico, se ha asociado con el desarrollo de trastornos como la depresión, el trastorno de ansiedad y el trastorno de estrés postraumático. Además, puede afectar la capacidad de la persona para establecer y mantener relaciones interpersonales, ya que el aislamiento y la desconexión emocional son frecuentes.

A nivel físico, el estrés crónico derivado del duelo prolongado puede tener un impacto negativo en la salud, aumentando el riesgo de enfermedades cardiovasculares, trastornos inmunológicos y problemas de sueño. En algunos casos, también se observa un incremento en el consumo de sustancias como el alcohol o los fármacos, utilizados como una vía de escape temporal del dolor emocional.

Afrontamiento eficaz del proceso de duelo

Dado el impacto que el duelo prolongado puede tener en la vida de una persona, es importante contar con estrategias adecuadas para afrontar la pérdida y facilitar el proceso de recuperación. Algunas recomendaciones incluyen:

  1. Aceptar la realidad de la pérdida: Reconocer la ausencia de la persona fallecida y permitir que las emociones afloren es un paso esencial en el proceso de duelo. Negar o evitar el dolor solo prolonga el sufrimiento.
  2. Expresar las emociones: Hablar sobre la pérdida con familiares, amigos o un profesional de la salud mental puede ayudar a procesar el duelo y aliviar la carga emocional.
  3. Mantener una rutina estable: Retomar actividades diarias y establecer nuevas rutinas puede brindar estructura y estabilidad emocional.
  4. Fomentar el autocuidado: Priorizar la alimentación saludable, el ejercicio y el descanso adecuado puede ayudar a mejorar el estado de ánimo y reducir los efectos del estrés.
  5. Buscar apoyo profesional: La terapia psicológica, en particular la terapia cognitivo-conductual, ha demostrado ser eficaz para ayudar a las personas en duelo a procesar sus emociones y encontrar nuevas formas de significado en su vida.
  6. Participar en grupos de apoyo: Compartir experiencias con otras personas que han pasado por una pérdida similar puede ser un gran alivio y proporcionar estrategias útiles para sobrellevar el duelo.

Referencias bibliográficas

American Psychological Association [APA]. (2013). Diagnostic and Statistical Manual of mental disorders (5th ed.). https://doi.org/10.1176/appi.books.9780890425596 

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