EL TRAUMA TRANSGENERACIONAL, ¿EN QUÉ CONSISTE ESTE FENÓMENO?

Autora: Mireia Toral, psicóloga general sanitaria en Elisabet Rodríguez – Psicologia i Psicopedagogia (Granollers).

El concepto de trauma transgeneracional

El trauma transgeneracional, también denominado trauma intergeneracional, se manifiesta cuando el impacto psicológico de un evento traumático no se limita únicamente a la persona que lo vivió, sino que se transfiere a sus descendientes. Esto puede ocurrir a través de diversas vías, incluyendo la educación, la crianza, la cultura familiar y, según algunas investigaciones recientes, incluso por modificaciones epigenéticas que afectan la expresión de los genes.

Existen numerosos ejemplos de este tipo de trauma en diversas poblaciones. Se ha documentado, por ejemplo, el impacto emocional en los hijos y nietos de sobrevivientes del Holocausto, quienes, a pesar de no haber vivido en los campos de concentración, presentan altos niveles de ansiedad, hipervigilancia y patrones de apego inseguros. Del mismo modo, comunidades que han sido víctimas de esclavitud o desplazamientos forzados muestran, en generaciones posteriores, síntomas de angustia emocional, dificultades de adaptación y sentimientos de desarraigo.

El trauma transgeneracional no siempre es evidente en su manifestación. Muchas veces, las generaciones posteriores pueden experimentar angustia emocional, ansiedad o patrones de comportamiento disfuncionales sin ser plenamente conscientes de su origen. Esto hace que su identificación y tratamiento requieran un análisis profundo de la historia familiar y cultural.

¿Cómo se transmite el trauma transgeneracional?

En cuanto a los mecanismos de transmisión, el trauma transgeneracional se transmite de distintas maneras y su influencia puede observarse en múltiples aspectos de la vida familiar y social. Uno de los principales mecanismos de transmisión es la narrativa familiar. En algunas familias, las experiencias traumáticas se comunican a través de relatos que refuerzan sentimientos de miedo, desconfianza o sufrimiento. En otros casos, el trauma se transmite mediante el silencio, es decir, evitando hablar sobre ciertos eventos que han marcado la historia familiar. El silencio, sin embargo, no elimina el impacto del trauma, sino que puede intensificar la sensación de malestar emocional en los descendientes, quienes perciben la carga emocional sin comprender su origen.

Otro mecanismo importante es el modelo de crianza. Según las investigadoras Kostova y Matanova (2024), los padres o cuidadores que han experimentado traumas pueden, sin darse cuenta, reproducir patrones de apego inseguro y dificultades emocionales en sus hijos. Un adulto que ha sufrido abuso, abandono o negligencia en su infancia puede tener dificultades para establecer límites saludables, expresar afecto o gestionar el estrés, lo que a su vez influirá en la forma en que sus hijos perciben el mundo y se relacionan con los demás.

En los últimos años, la epigenética ha aportado una nueva perspectiva a la comprensión del trauma transgeneracional. Estudios como los de Yehuda y Lehrner (2018) indican que los eventos traumáticos pueden modificar la expresión de ciertos genes relacionados con la respuesta al estrés, alterando la forma en que las generaciones siguientes responden a situaciones adversas. Estudios de laboratorio con ratones, han demostrado que las crías de progenitores expuestos a estrés extremo presentan respuestas alteradas al miedo y la ansiedad, lo que sugiere un mecanismo biológico en la transmisión del trauma.

Por último, las normas y dinámicas familiares también juegan un papel crucial en la perpetuación del trauma. Creencias limitantes, actitudes de sobreprotección, miedo al cambio o dificultades en la expresión emocional pueden ser comportamientos aprendidos de generaciones anteriores y transmitidos a los descendientes. Estas normas pueden hacer que la familia repita patrones de victimización, dificultades en la toma de decisiones o tendencias autodestructivas.

El impacto psicológico del trauma transgeneracional es profundo y puede manifestarse de diversas formas en la vida de los descendientes. Muchas personas que han heredado el trauma de sus antepasados presentan síntomas similares a los de un trastorno de estrés postraumático (TEPT), incluso sin haber vivido directamente el evento traumático. Entre los efectos más comunes se encuentran la ansiedad, la depresión, la dificultad para regular emociones, la baja autoestima, problemas en las relaciones interpersonales y patrones de apego disfuncionales (Kostova y Matanova, 2024).

¿Cómo romper el ciclo del trauma transgeneracional?

A pesar de la carga emocional que el trauma transgeneracional puede implicar, existen estrategias efectivas para romper este ciclo y sanar las heridas heredadas. El primer paso es el reconocimiento y la toma de conciencia. Identificar patrones familiares, analizar la historia de la familia y reconocer la posible influencia del trauma en la propia vida es fundamental para poder abordarlo de manera efectiva. Buscar ayuda psicológica es otro paso esencial. La terapia individual o familiar, especialmente aquellas basadas en enfoques como la terapia cognitivo-conductual (TCC), la terapia de EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares) o la terapia sistémica, pueden ayudar a procesar traumas no resueltos y cambiar patrones heredados. Expresar las emociones de manera saludable es crucial para sanar. Romper el silencio y hablar sobre el pasado de forma contenida puede ayudar a resignificar las experiencias y aliviar la carga emocional transmitida. La escritura terapéutica, el trabajo en grupos de apoyo y la terapia narrativa pueden ser herramientas útiles en este proceso. Practicar el autocuidado y fomentar el cambio de patrones de crianza también son aspectos clave. Criar a los hijos con un enfoque consciente, promoviendo el apego seguro y la expresión emocional saludable, contribuye a detener la transmisión del trauma a nuevas generaciones.

Referencias bibliográficas

Kostova, Z., & Matanova, V. L. (2024). Transgenerational trauma and attachment. Frontiers in psychology, 15, 1362561. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2024.1362561 

Yehuda, R., & Lehrner, A. (2018). Intergenerational transmission of trauma effects: putative role of epigenetic mechanisms. World Psychiatry 17, 243–257. doi: 10.1002/wps.20568 

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