Autora: Carla Carulla, psicóloga infantojuvenil en Elisabet Rodríguez – Psicologia i Psicopedagogia (Granollers).
En el artículo de hoy planteamos un tema que suele generar cierta preocupación en el ámbito de la sexualidad y que suele estar rodeado de varios mitos: la respuesta del orgasmo femenino, particularmente en mujeres CIS.
¿Cómo describiríamos qué es un orgasmo?
El orgasmo es una respuesta refleja de máxima descarga tensional que el organismo genera ante la recepción de los estímulos generados por la fase de excitación de la respuesta sexual humana. En esta respuesta están implicados los nervios sensoriales y las fibras táctiles que presentamos en todo el cuerpo, especialmente en el clítoris, la entrada de la vagina y los pezones (entre otras). Aunque no debemos olvidar el papel que tiene el cerebro en la respuesta orgásmica. Así como en otros reflejos no pasa, el reflejo del orgasmo sí que puede ser inhibido o facilitado por el cerebro. De hecho, la mayor parte de las dificultades en torno a la consecución del orgasmo se dan por esta inhibición que hace el cerebro del reflejo.
Es importante comprender que no hay dos orgasmos iguales y que la forma de estimular el cuerpo, sentir el orgasmo, las contracciones y las sensaciones asociadas son totalmente únicas de cada persona y cada orgasmo, sea dado el mismo en pareja(s) o de manera individual.
¿Es cierto que existen orgasmos clitorianos y orgasmos vaginales?
Este es uno de los mitos más frecuentes alrededor del orgasmo de las mujeres, y la confusión alrededor de esta cuestión reside en el gran desconocimiento que tenemos del clítoris. El clítoris es un órgano con más de 8000 terminaciones nerviosas que mide entre 8 y 12 centímetros aproximadamente. El cuerpo del clítoris se encuentra abrazando la vagina por dentro, por lo que, durante la penetración, también se está estimulando el clítoris, careciendo así de sentido el distinguir entre orgasmo vaginal o clitoriano.
¿Todas las mujeres pueden llegar al orgasmo?
Esta también es una pregunta frecuente, ya que la ausencia de la respuesta orgásmica genera una preocupación acerca de la posibilidad real de consecución de la misma. Para experimentar un orgasmo cabe tener en primer lugar un adecuado estado de salud que no interrumpa el circuito del reflejo orgásmico. En la gran mayoría de los casos, este circuito está preservado, por lo que para la consecución del orgasmo se deben tener en cuenta también otras variables. En primer lugar, un proceso de excitación adecuado. Este proceso se consigue por medios distintos en cada caso, por lo que cada mujer debe investigar con curiosidad cómo se excita, qué le gusta, que tipo de fantasías o estimulaciones aumentan su excitación, etc. A partir de aquí, es fundamental combinar todo ello con un estado de relajación adecuado para que el cuerpo no se encuentre en alerta y sensación de peligro y pueda abandonarse a las sensaciones. Para conseguir un orgasmo es necesario poder concentrarse bien en las sensaciones que se van sintiendo y abandonarse a las mismas y al placer.

¿Qué ocurre cuando nunca se ha conseguido el orgasmo o este no se da durante un periodo de tiempo prolongado?
En estos casos podríamos estar hablando de una dificultad sexual bastante frecuente, la anorgasmia. Cuando hablamos de esta dificultad sexual es muy importante estudiar bien sus variables: si nunca se ha obtenido el orgasmo o si aparece en un determinado momento de la vida de la persona; si la persona no consigue orgasmos en ningún contexto ni con ninguna técnica o si, por ejemplo, sí que los consigue mediante la masturbación, pero no en pareja; si lo consigue mediante la masturbación, pero no con el coito, etc.
Lo más frecuente es que cuando exista esta dificultad sea debido a errores de aprendizaje, a desconocimiento, a la presencia de mitos, miedos o la ocurrencia de conflictos de pareja. Así, este es deviene un aspecto muy abordable en terapia psicológica o sexológica.
¿Es cierto que esta dificultad se da más en mujeres CIS que en hombres CIS?
Efectivamente. La llamada brecha orgásmica hace referencia a la diferencia existente a la hora de obtener un orgasmo entre mujeres heterosexuales y hombres heterosexuales. En 2018, la revista Archives of Sexual Behavior encontró que el 95% de los hombres heterosexuales alcanzaban el orgasmo en sus relaciones sexuales versus el 65% de las mujeres heterosexuales. En relaciones entre lesbianas, en cambio, el porcentaje de mujeres que alcanzaba el orgasmo subía a un 86%.
Existen varias explicaciones que le podemos dar a este fenómeno. En primer lugar, cabe no obviar los factores psicosociales que intervienen en la respuesta sexual, siendo la perspectiva de género en el ámbito de la sexualidad un elemento clave. Las diferencias de género hacen que las mujeres crezcan con mayor desconocimiento sobre su cuerpo, con menores posibilidades de aprendizaje, así como pueden fomentar la asunción de un rol pasivo en torno a su sexualidad. Este rol pasivo se traduce en poner el foco con mayor énfasis al hecho de dar placer que al recibirlo o a mostrar frecuentes preocupaciones alrededor de su imagen corporal.
Por otro lado, los hombres crecen con la idea de un sexo centrado en los genitales, con un papel más activo en las relaciones sexuales, con la creencia de que su placer es importante y con una menor presión por cumplir los cánones de belleza. Si sumamos todo esto al coitocentrismo que impera en la sociedad actual, nos encontramos con un caldo de cultivo idóneo para la creación de falsos mitos, expectativas y conductas erróneas en torno al sexo y a la respuesta sexual.
Es importante una educación sexual que dé cabida a deconstruir y desmitificar dichas ideas, así como a favorecer un autoconocimiento y una asertividad sexual que permita a las mujeres identificar qué les gusta, cómo y cuándo; y desarrollar las habilidades para poder comunicarlo. Todo esto va a favorecer la vivencia de la sexualidad de una forma más positiva y va a conducir a una mayor satisfacción sexual.
Referencias bibliográficas
Shaeer, O., Skakke, D., Giraldi, A., Shaeer, E., & Shaeer, K. (2020). Female orgasm and overall sexual function and habits: a descriptive study of a cohort of US women. The journal of sexual medicine, 17(6), 1133-1143.
Zucker, K. J. (2018). Sex/gender/sexual science research 24/7. Archives of Sexual Behavior, 47, 833-846.