Autora: Jéssica Rodríguez, psicopedagoga en Elisabet Rodríguez – Psicologia i Psicopedagogia (Granollers).
¿Qué es la dislexia?
La dislexia es un trastorno específico del aprendizaje que se caracteriza por presentar dificultades en la lectura, tanto a la hora de reconocer palabras como en su deletreo, así como también se muestran dificultades en la escritura y/o en la ortografía. El origen de este trastorno es neurobiológico y afecta tanto a la decodificación fonológica, es decir, al momento de reconocer y nombrar correctamente las palabras, como también afecta en la fluidez y en la velocidad lectora.
Cabe destacar que este trastorno solamente se puede presentar en personas con un nivel cognitivo dentro de los parámetros normativos, es decir, que el individuo debe disponer de un grado de inteligencia cognitiva situada a partir de una franja media (valores de Coeficiente Intelectual superiores a 85) pero no por debajo de esta. Por lo tanto, no se puede diagnosticar la presencia de dislexia si la persona presenta una discapacidad intelectual, sensorial, física o motora o si se detecta la interferencia de significativos factores socioculturales como la falta de oportunidades para el aprendizaje.
Causas de la dislexia
Su principal causa a nivel académico se corresponde con un bajo rendimiento y suele ir acompañado de problemas en la escritura. También cabe destacar que es una de las causas más frecuentes de retraso escolar, observándose un 80% dentro de los diagnósticos de los trastornos del aprendizaje y presentando una prevalencia entre el 2-8%, siendo más frecuente en niños. También cabe destacar que la dislexia se ha empezado a considerar como un trastorno del aprendizaje de forma reciente, por lo que se ha podido constatar que una proporción relevante de los progenitores de menores que presentan este diagnóstico también mostraban estos déficits en su infancia. Así, se ha ido descubriendo que la dislexia suele estar vinculada con antecedentes familiares que hasta etapas recientes no habían sido diagnosticados. De ahí que se indique la dislexia tiene un gran componente hereditario.
Indicadores principales para la detección de la dislexia
Normalmente los primeros en darse cuenta de que el niño presenta dificultades en la lectoescritura son los docentes, a partir de las observaciones y comparaciones con los niños de la misma clase, observándose un rendimiento académico inferior con respecto a estos. Pero, también pueden darse cuenta los familiares, normalmente los progenitores o aquellos que estén a cargo del niño durante las tareas escolares. No obstante, es más habitual que la demanda provenga del centro educativo, circunstancia que suele precipitar que la familia solicite la realización de una evaluación psicopedagógica de un profesional especializado.
Cabe destacar que aunque pueden aparecer sospechas e indicios de padecer dicho trastorno a muy temprana edad, concretamente durante la etapa preescolar, este trastorno no puede diagnosticarse hasta aproximadamente los 8-9 años de edad que es cuando realmente el individuo debería haber adquirido e interiorizado las habilidades lectoescritoras necesarias.
Si nos centramos en las señales que se deben observar para poder detectar la dislexia, éstas varían según la etapa evolutiva en la que se encuentre el individuo, pero se pueden detallar las siguientes características generales:
- Dificultad para reconocer y distinguir fonemas.
- Lentitud en la adquisición de las habilidades lectoescritoras.
- Mayor número de errores y mayor lentitud lectora debido a errores de omisión, confusión, sustitución o lentitud en la descodificación fonológica.
No obstante, la aparición de algunos de estos signos debe alertar y servir como sospecha, pero no son suficientes para el diagnóstico de la dislexia. Para ello se deben cumplir una serie de criterios diagnósticos del DSM-5, Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, para establecer dicho trastorno. De esta manera, se recomienda acudir a un profesional del ámbito de la psicopedagogía para poder llevar a cabo el proceso de evaluación.

Criterios diagnósticos para la dislexia
A continuación, se detallan cuáles son los criterios diagnósticos que se deben cumplir para poder diagnosticar dislexia:
- Se debe presentar al menos uno de los siguientes síntomas, que han persistido por lo menos durante 6 meses, a pesar de existir intervenciones dirigidas a tratar esas dificultades.
– Lectura de palabras imprecisa o lenta y con esfuerzo (lectura vacilante, errores de precisión, intenta adivinar las palabras…).
– Dificultades para comprender el significado de lo que lee.
– Dificultades ortográficas en referencia a la falta de precisión (omitir, añadir o sustituir letras).
– Dificultades en la expresión escrita (errores gramaticales o de puntuación, mala organización de ideas…).
- Las aptitudes académicas afectadas, obtenidas con pruebas estandarizadas individualizadas aplicadas en una valoración clínica, están significativamente por debajo de lo esperado para su edad cronológica e interfieren negativamente en el rendimiento académico, laboral o de la vida cotidiana. En niños mayores de 17 años, se pueden sustituir las pruebas por la historia documentada de las dificultades de aprendizaje en la edad escolar.
- Las dificultades de aprendizaje comienzan en la edad escolar, aunque pueden no manifestarse totalmente hasta que aumentan las exigencias académicas superando la capacidad cognitiva del estudiante (lo que sucede en los últimos cursos de educación primaria o secundaria).
- Las dificultades de aprendizaje no se explican mejor por otras causas: deficiencias intelectuales (Coeficiente Intelectual > 70), déficits visuales o auditivos no corregidos, otros trastornos, adversidad psicosocial, falta de dominio del lenguaje o falta de instrucción académica adecuada.
Asimismo, también se debe especificar si cursa con dificultades en la lectura, expresión escrita y/o dificultad matemática, además de indicar el nivel de gravedad actual que presenta, observándose tres categorías:
- Nivel leve: Presenta algunas dificultades de aprendizaje leves en una o dos áreas académicas que se pueden compensar con los apoyos y adaptaciones adecuadas en el ámbito escolar.
- Nivel moderado: Presenta dificultades de aprendizaje notables en una o más áreas académicas, de manera que necesitará apoyos intensivos y adaptaciones durante la etapa escolar para ser competente.
- Nivel grave: Presenta graves dificultades de aprendizaje que afectan a varias áreas académicas, donde el niño tendrá pocas probabilidades de desarrollar esas aptitudes sin una enseñanza constante, específica, individualizada e intensiva durante toda la edad escolar. Además, necesitará adaptaciones curriculares y servicios de apoyo en casa, en la escuela y en el trabajo, porque puede no ser capaz de realizar con eficacia algunas actividades.
Referencias bibliográficas
Angulo, M.C, et al. (2012). Manual de atención al alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo derivadas de dificultades específicas de aprendizaje: dislexia. Junta de Andalucía, Consejería de Educación, Dirección General de Participación e Innovación Educativa.
Asociación Americana de Psiquiatría (2014). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5®), Trastorno Específico del Aprendizaje (p. 66-68). 5a Ed.: Arlington, VA.