Autora: Montse Vaca, neuropsicóloga y psicóloga forense en Elisabet Rodríguez – Psicologia i Psicopedagogia (Granollers).
El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad TDA(H) es un trastorno neuropsiquiátrico que afecta a personas de todas las edades, aunque es más comúnmente diagnosticado durante la etapa de la infancia. Se caracteriza por la presencia de síntomas de inatención, hiperactividad e impulsividad, que pueden interferir significativamente con la vida diaria. Veamos en qué dificultades se traducen estas tres áreas de síntomas:
- Los síntomas de inatención incluyen dificultad para concentrarse, para mantener la atención en tareas, aversión a tareas que requieren esfuerzo mental, tendencia a perder objetos necesarios, facilidad para distraerse y olvidos frecuentes.
- La hiperactividad se manifiesta como inquietud constante, hablar en exceso, impulsividad y dificultad para permanecer quieto en situaciones que requieren tranquilidad.
- La impulsividad se refleja en interrupciones frecuentes, dificultad para esperar su turno, toma de decisiones apresuradas y dificultad para controlar emociones.
¿Cómo se efectúa la valoración del TDA(H)?
El diagnóstico del TDA(H) implica la evaluación de un profesional de la salud mental utilizando los criterios del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5). La evaluación implica la realización de entrevistas con el paciente, observaciones y recopilación de información de padres, maestros y otros observadores. También se utilizan cuestionarios y escalas de evaluación específicas para el TDA(H). Este trastorno del neurodesarrollo se clasifica en tres subtipos: predominio inatento, predominio hiperactivo-impulsivo y combinado.
El TDA(H) es un trastorno multifactorial con diversas causas y factores de riesgo. La genética desempeña un papel importante, y se ha observado un mayor riesgo de TDA(H) en familias con antecedentes del trastorno. Además, las alteraciones en la actividad cerebral y la regulación de neurotransmisores como la dopamina y la noradrenalina están relacionadas con el TDA(H). La exposición prenatal a factores de riesgo como el tabaco, el alcohol y el plomo, junto con complicaciones durante el parto, aumenta el riesgo. El entorno familiar, el estrés y la exposición a la violencia también pueden influir en el desarrollo del TDA(H). Lesiones cerebrales y ciertos aspectos de la dieta y la nutrición también han sido investigados en relación con el TDA(H).

Pautas de intervención en el TDA(H) en la infancia
El impacto del TDA(H) en la infancia es significativo. Los síntomas pueden dificultar la concentración en la escuela, seguir instrucciones y completar tareas, lo que puede resultar en dificultades académicas. Los niños con TDA(H) pueden beneficiarse de tratamientos que incluyen terapia conductual, medicación y adaptaciones en el entorno educativo. La terapia conductual ayuda a los niños a desarrollar habilidades para manejar sus síntomas y mejorar su autorregulación. Los medicamentos estimulantes pueden ayudar a mejorar la concentración y la impulsividad, pero deben ser supervisados de cerca por un profesional de la salud. Las adaptaciones en el entorno educativo, como aulas más pequeñas, también pueden ser beneficiosas.
La crianza de niños con TDA(H) puede ser especialmente desafiante. Los padres pueden sentirse abrumados por los síntomas de inatención, hiperactividad e impulsividad de sus hijos. La falta de concentración y la dificultad para seguir instrucciones pueden dificultar la gestión de la disciplina y el establecimiento de rutinas. Los padres también pueden sentirse culpables o frustrados por los desafíos que enfrentan sus hijos.
La educación y el apoyo son fundamentales para los padres de niños con TDA(H). Aprender sobre el trastorno, sus tratamientos y estrategias de manejo puede ser beneficioso. La comunicación abierta con los maestros y otros profesionales de la salud es importante para asegurarse de que el niño reciba el apoyo adecuado en la escuela. La terapia conductual y el entrenamiento en habilidades parentales pueden ayudar a los padres a desarrollar estrategias efectivas de crianza.
El TDA(H) en la población adulta
Aunque el TDA(H) se asocia comúnmente con la infancia, este trastorno puede persistir en la edad adulta y presentar desafíos únicos. Sus síntomas en adultos pueden incluir dificultades en la organización, la gestión del tiempo, la procrastinación y la impulsividad. Las personas con TDA(H) también pueden enfrentar problemas en el trabajo, en las relaciones y en la autorregulación emocional.
El diagnóstico del TDA(H) en adultos puede ser complicado, ya que los síntomas a menudo se superponen con otras condiciones de salud mental, como la ansiedad y la depresión. Los profesionales de la salud mental utilizan criterios específicos para el TDA(H) en adultos, y la evaluación puede incluir entrevistas, observaciones y recopilación de información de fuentes cercanas, como familiares y amigos. El diagnóstico se basa en la presencia de síntomas de inatención, hiperactividad e impulsividad que han persistido desde la infancia y que interfieren con el funcionamiento diario.
Finalmente, este trastorno en adultos puede afectar significativamente la vida cotidiana. Las dificultades para mantener la organización y la gestión del tiempo pueden resultar en retrasos en el trabajo y en la vida personal. La impulsividad puede llevar a toma de decisiones apresuradas, con consecuencias negativas en las relaciones y las finanzas. Las personas con TDA(H) pueden enfrentar desafíos en la autorregulación emocional, lo que puede contribuir a problemas de salud mental, como la ansiedad y la depresión.
Referencias bibliográficas
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