LA AI APLICADA AL CONTEXTO EDUCATIVO: ¿ALIADA O AMENAZA?

Autora: Jéssica Rodríguez, psicopedagoga en Elisabet Rodríguez – Psicologia i Psicopedagogia (Granollers)

Actualmente nos encontramos en una época muy marcada por la innovación tecnológica, de hecho echando la vista varios años atrás, se utilizaban los ordenadores en las aulas de manera limitada dado que el acceso a internet no estaba generalizado. Hoy en día, esto ha dado un gran giro, dado que la tecnología forma una parte inseparable de la vida cotidiana. Actualmente el fenómeno de la Inteligencia Artificial (IA) está cada vez más presente, implementándose en múltiples ámbitos; por ello, cabe reflexionar sobre que uso debe hacerse para poder sacarle todo el partido y maximizar sus beneficios o ventajas. De entrada, parece evidente que su llegada ha modificado completamente la manera en cómo las personas trabajan, se comunican y aprenden.

La aplicación de la IA en el aula

De esta manera, la IA ya no sólo se encuentra en las películas de ciencia ficción, sino que ha empezado a introducirse en las aulas, a partir de plataformas que personalizan itinerarios de aprendizaje o como asistentes virtuales que ayudan a corregir las faltas de ortografía en los trabajos, entre otras funciones. Esta revolución en el sector de la enseñanza, provoca un interesante y necesario debate sobre el impacto que la AI puede tener en el devenir del sistema educativo.

Aunque es cierto que la implementación de la IA en la educación genera incertidumbre, cabe mencionar que un uso adecuado puede contribuir de manera efectiva aportando una serie de beneficios al alumnado en su proceso de aprendizaje. Alguno de ellos es la capacidad para poder personalizar el aprendizaje del alumnado, ya que las plataformas son capaces de adaptar los contenidos, los niveles de dificultad de las tareas y crear diferentes tipos de actividades según las características individuales del alumno/a. Por lo tanto, esto supone una gran oportunidad para dar respuesta a la diversidad, donde alumnos/as que presentan neurodivergencia como la dislexia, el TDAH, un trastorno del espectro autista (TEA), altas capacidades (AACC) u otros, pueden beneficiarse al implementarse actividades adaptadas a sus ritmos y estilos de aprendizaje. Ello permitiría lidiar con la frustración que pueden sufrir al percibir sus dificultades y aumentar su motivación por el aprendizaje. De esta manera, se favorece también la inclusión educativa, al permitir que el conjunto del alumnado pueda acceder al aprendizaje en igualdad de condiciones.

Recursos educativos concretos basados en la IA

A continuación, se detallan algunos recursos basados en la IA que se están implementando en las aulas con un enfoque inclusivo, las cuáles no solo ayudan a nivel académico, sino que también mejoran la autonomía y la autoestima del alumnado.

  • Lectores automáticos de texto: se utiliza para alumnado con dislexia o con dificultades visuales.
  • Generadores de subtítulos en tiempo real: útiles para estudiantes con discapacidad auditiva.
  • Asistentes de comunicación aumentativa y alternativa: se usa para el alumnado no verbal.
  • Sistemas de detección temprana de dificultades: avisan al profesorado ante patrones preocupantes de rendimiento o asistencia.

Algunos inconvenientes de la IA

Como se comentaba anteriormente, aunque aporta una gran cantidad de beneficios, la IA también plantea algunos riesgos importantes. Uno de los más relevantes es el sesgo algorítmico, ya que si los datos con los que se entrenan dichos sistemas no representan adecuadamente a toda la población, los resultados pueden ser discriminatorios o excluyentes. Por lo tanto, aunque es verdad que favorece la inclusión educativa, si no se tiene en cuenta a toda la población, no se entrena a la IA de manera equitativa. También, se continúa viendo una brecha digital, donde no todos los centros educativos cuentan con los recursos tecnológicos adecuados ni con la formación necesaria para implementar dichas herramientas de forma eficaz y segura.

En cuanto a la atención al alumnado, también se pueden encontrar algunos inconvenientes si no se hace un uso adecuado de la IA. Por ejemplo, existe el riesgo de que se reduzca el esfuerzo cognitivo y el desarrollo del pensamiento crítico, la creatividad y la autonomía, especialmente si el alumnado se acostumbra a depender de los asistentes de IA para resolver problemas, redactar textos o buscar información, ya que se acostumbran a la respuesta fácil e inmediata, en vez de reflexionar de manera autónoma. Otro inconveniente importante es el hecho de que la IA recopila grandes cantidades de datos sobre el comportamiento y el rendimiento del alumnado, por lo que si no se hace un buen uso, se puede ver en riesgo la privacidad del alumnado, especialmente si no hay transparencia sobre qué datos se almacenan, cómo se usan y quién tiene acceso. Asimismo, cabe señalar que muchos docentes no están del todo preparados para usar estas tecnologías de forma pedagógica y ética y, por lo tanto, la falta de formación puede llevar a una implementación superficial o inadecuada de la IA.

A modo de conclusión

Por lo tanto, la inteligencia artificial realmente puede llegar a ser una gran aliada de la inclusión educativa si se utiliza con sentido pedagógico, visión crítica y compromiso ético, así como con responsabilidad ya que sino puede convertirse también en una nueva fuente de desigualdad si se deja en manos de personas que no están preparadas o no saben realizar un uso adecuado. De tal manera que será una aliada si se utiliza para:

  • Adaptar el aprendizaje del alumnado a diferentes ritmos, estilos y necesidades educativas.
  • Facilitar el acceso a contenidos para alumnado con discapacidades (visuales, auditivas, motrices, etc.).
  • Permite detectar tempranamente dificultades de aprendizaje o necesidades de apoyo.
  • Complementa la labor docente, liberando tiempo para la atención más personalizada.
  • Se implementa con supervisión ética y pedagógica, cuidando la equidad.

No obstante, se puede convertir en una amenaza cuando:

  • Reemplaza la interacción humana, afectando el vínculo pedagógico y emocional.
  • Genera sesgos que excluyen a ciertos perfiles por género, cultura, capacidad o contexto.
  • Aumenta la brecha digital, dejando atrás a quienes no tienen acceso o formación adecuada.
  • Se impone sin reflexión pedagógica, por presión social o por moda.
  • Prioriza la eficiencia sobre la inclusión, y los datos sobre las personas.

Referencias bibliográficas

Cobo, C. (2022). Inteligencia artificial y educación: Una mirada ética y crítica desde América Latina. Fundación Santillana.

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