EL SESGO DE GÉNERO ¿QUÉ SIGNIFICA ESTE CONCEPTO?

Autora: Carla Carulla, psicóloga infantojuvenil en Elisabet Rodríguez – Psicologia i Psicopedagogia (Granollers).

Mañana día 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional para Eliminar la Violencia contra la Mujer. La violencia contra las mujeres y las niñas consiste en una violación de los derechos humanos devastadoramente frecuente y normalizada, con unas consecuencias graves en la salud mental, física y sexual de mujeres y niñas.

Implicaciones de la violencia de género

 La ONU definió la violencia contra la mujer en su Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer en 1993 de la siguiente manera: “todo acto de violencia que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada”.

Esta violencia supone un impedimento para el alcance de la igualdad de género real y afecta a mujeres en todas las partes del mundo y en todas sus etapas evolutivas. En el 25N de 2022 publicamos un artículo donde abordamos las diversas formas de violencia hacia la mujer existentes y el impacto que dicha violencia genera en la salud de las mujeres, tanto a nivel físico como sobre todo a nivel mental, generando frecuentemente problemas psicológicos como alteración en el estado de ánimo, trastornos de estrés postraumático, ansiedad, baja autoestima, estrés o comportamientos adictivos.

¿Qué es el sesgo de género?

No obstante, en el presente texto deseamos remarcar un tipo de violencia mucho más normalizada y silenciada, pero que tiene también consecuencias adversas importantes en la salud y en el trato discriminatorio que sufren las personas de género femenino: el sesgo de género.

El sesgo de género consiste en la omisión que se hace acerca de cómo son conceptualizadas las mujeres, los hombres y las relaciones de género en un determinado objeto de investigación o problemática. Esto genera errores a nivel de investigación científica, a nivel de políticas públicas de prevención y en los adecuados diagnósticos y tratamientos de las mujeres. Seguramente os podrá sonar la presencia de este sesgo en la medicina, donde el androcentrismo que lleva a estudiar la figura del hombre como figura por defecto, ha llevado a problemáticas que describiremos a continuación. 

¿Qué es el androcentrismo?

El androcentrismo es la visión del mundo que coloca al hombre en el centro de todo, haciendo de su mirada la única universal, para posteriormente generalizarla tanto en el colectivo masculino como en el femenino. En el ámbito de las ciencias de la salud, esto implica que el modelo de estudio del cuerpo humano, por ejemplo, deviene más usualmente el del sujeto masculino. Se estudia el cuerpo del hombre y las informaciones extraídas se extrapolan al cuerpo femenino, asumiendo que todos los cuerpos son iguales (a excepción de lo reproductivo). Esto se ha comprobado que no es así, y el ejemplo más común de como este sesgo de género impacta en la medicina es el del infarto.

Se ha efectuado mucha prevención con el objetivo de identificar la sintomatología del infarto a tiempo, siendo todos conscientes de que un síntoma clave es el dolor en el brazo izquierdo. Sin embargo, el infarto no cursa igual en hombres que en mujeres. Así como en hombres sí es frecuente el dolor con irradiación al brazo izquierdo, en mujeres la manifestación es mucho más vaga, presentando angustia y malestar general. Esto ha supuesto en muchísimas mujeres un retraso en el diagnóstico de esta afección, con las graves consecuencias que este retraso supone.

Otro ejemplo más reciente del sesgo de género, esta vez en el campo de la investigación, es el de las vacunas del COVID19 y la menstruación. Siete de cada diez mujeres presentaron alteraciones en la menstruación tras la vacunación, recogiendo la Agencia Europea del Medicamento la existencia de dichos trastornos y alteraciones; y poniendo de manifiesto la falta de investigación inclusiva que valore todo el abanico de posibles repercusiones de dicha vacuna en las hormonas sexuales de la mujer.

En el campo de la psicología, este sesgo también ha estado y sigue estando presente. Lo podemos observar, por ejemplo, en los Trastornos del Especto Autista (TEA). La prevalencia del TEA es mucho mayor en hombres que en mujeres, pero se estima que la diferencia parte de que hay muchas mujeres que no están siendo diagnosticadas correctamente o que están sufriendo grandes retrasos en su diagnóstico. Esto se puede deber a que la sintomatología del TEA que todos conocemos es la que se da en niños y hombres (existiendo diferencias de género en las manifestaciones del trastorno entre hombres y mujeres), junto a unas técnicas de evaluación creadas con muestras de hombres. Además, se ha observado un fenómeno común en las mujeres con autismo que consiste en el enmascaramiento “masking” de los síntomas. Ella suelen camuflarse mejor, llegando a mostrar sintomatología más leve, que puede ser leída como timidez o introversión; cualidades que encajan en los roles de género asociados a las mujeres impuestos por la sociedad. 

En relación a los trastornos de personalidad también se intuye el sesgo de género, especialmente con el Trastorno Límite de la Personalidad (TLP). Se estima que casi un 75% de las personas diagnosticadas con TLP son mujeres, pero recientemente se está empezando a observar que el porcentaje de hombres con TLP podría ser similar al de las mujeres. Sin embargo, dichas manifestaciones en hombres podían ser con más frecuencia asociadas erróneamente a trastorno por estrés postraumático o depresión. 

En definitiva, considerando esta circunstancia y sus implicaciones en la sociedad actual, cabe reflexionar sobre la necesidad de que tanto los profesionales de la salud estemos sensibilizados con esta cuestión tan esencial y apliquemos la perspectiva de género en nuestras investigaciones, diagnósticos y tratamientos, como también lo esté el conjunto de la población en general, a fin de reconducir esa visión sesgada, injusta y discriminatoria hacia el colectivo femenino.

Referencias bibliográficas

Lozano, D. F. F., Vidal, L. A., & Pérez, Y. B. (2020). Estereotipos, sesgo de género y trastornos de personalidad. Reflexiones para una praxis más ética. Psicosomàtica y Psiquiatría, (15).

Montagut Asunción, Maite, Mas Romero, Rosa María, Fernández Andrés, María Inmaculada, & Pastor Cerezuela, Gemma. (2018). Influencia del sesgo de género en el diagnóstico de trastorno de espectro autista: una revisión. Escritos de Psicología (Internet), 11(1), 42-54.

Tasa-Vinyals, E., Giral, M. M., & Raich, R. M. (2015). Sesgo de género en medicina: concepto y estado de la cuestión. Cuadernos de medicina psicosomática y psiquiatría de enlace, (113), 14-25.

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