Autora: Jéssica Rodríguez, psicopedagoga en Elisabet Rodríguez – Psicologia i Psicopedagogia (Granollers)
La motivación es un factor clave en el aprendizaje, muchos niños y adolescentes dependen de recompensas externas como notas, premios o la aprobación de los adultos, lo que puede limitar su interés real por aprender y su autonomía.
En cambio, existe otro tipo de motivación interna, la motivación intrínseca, que surge del interés y la satisfacción personal por aprender, es fundamental para que los alumnos/as desarrollen su potencial, se enfrenten a retos con perseverancia y adquieran habilidades de forma significativa. En este artículo se expone cómo fomentarla desde casa y desde el aula.
La motivación intrínseca y sus beneficios
La motivación intrínseca es el impulso que nos lleva a aprender por curiosidad, disfrute o interés personal, sin necesidad de que hayan recompensas externas. Por ejemplo: un niño que se dedica a investigar sobre dinosaurios simplemente porque le fascinan, o un adolescente que escribe un cuento para experimentar con la creatividad, aunque no tenga que entregarlo como una tarea obligada ni obtener una calificación al respecto.
En cambio, la motivación extrínseca se define como todas aquellas conductas llevadas acabo con la finalidad de obtener recompensas externas (calificaciones, premios, elogios de los padres o evitar castigos). Aunque la motivación extrínseca puede ser útil en ciertos momentos, no genera unos hábitos de aprendizaje sostenibles ni fomenta la autonomía.
De esta manera, es importante fomentar dicha motivación intrínseca ya que aporta múltiple beneficios:
- Aprendizaje significativo: los alumnos comprenden y retienen mejor la información cuando aprenden por interés propio.
- Autonomía y responsabilidad: al aprender por iniciativa propia, los estudiantes se convierten en protagonistas de su proceso educativo.
- Perseverancia frente a los retos: los niños y adolescentes motivados intrínsecamente no se rinden ante las dificultades, sino que buscan soluciones.
- Mejora la autoestima: sentir satisfacción por aprender refuerza la confianza en sus capacidades.
- Curiosidad y creatividad: explorar temas por gusto propio fomenta la imaginación, la creatividad y el pensamiento crítico.

Estrategias para fomentar la motivación intrínseca
A continuación se detallan una serie de estrategias para fomentar desde casa o clase dicha motivación intrínseca:
1. Conectar el aprendizaje con intereses personales: ayúdalo/a a relacionar lo que estudia con sus gustos, hobbies o experiencias cotidianas, ya que esta conexión hace que aprender deje de ser una obligación y se convierta en una experiencia personal y significativa. Por ejemplo:
- Matemáticas: calcular cantidades de ingredientes al cocinar.
- Ciencias: observar la naturaleza durante paseos o excursiones.
- Lengua: escribir textos sobre temas que le apasionen.
2. Fomentar la curiosidad y la exploración: proporciona espacios para investigar, experimentar y descubrir. Preguntas abiertas como “¿Qué pasaría si…?” o “¿Cómo crees que funciona esto?” invitan al niño a pensar, reflexionar y buscar respuestas por sí mismo, fortaleciendo su motivación interna.
3. Establecer metas alcanzables y personalizadas: ayuda a los estudiantes a fijar objetivos claros, realistas y adaptados a su nivel. Por ejemplo, en lugar de “tienes que sacar un 10 en matemáticas”, se puede plantear “practicar 10 ejercicios de repaso y entender cada paso”. Alcanzar metas concretas genera satisfacción y refuerza la motivación.
4. Reforzar el esfuerzo, no solo el resultado: en lugar de centrarse únicamente en calificaciones o resultados, se debe elogiar la constancia, el interés y el proceso. Comentarios como “me ha gustado cómo has organizado tu trabajo” o “has dedicado mucho esfuerzo a entenderlo” fomentan la autorregulación y el aprendizaje autónomo.
5. Promover la autonomía y la toma de decisiones: hay que dejar que ellos elijan cómo estudiar, qué proyecto realizar o qué tema investigar, ya que la sensación de control sobre su aprendizaje potencia la motivación intrínseca y la responsabilidad.
6. Incorporar el juego y la creatividad: actividades lúdicas, retos, experimentos y proyectos creativos hacen que aprender sea más atractivo y placentero. Incluso los adolescentes pueden beneficiarse de estrategias gamificadas o desafíos que les permitan medir su progreso de forma divertida.
7. Modelar actitudes positivas hacia el aprendizaje: los adultos (padres, docentes) también deben mostrar entusiasmo y curiosidad por aprender. Compartir lo que nos interesa, leer juntos o mostrar cómo resolvemos problemas fomenta la motivación intrínseca en los niños y adolescentes.
A modo de conclusión
Fomentar la motivación intrínseca es clave para que los niños y adolescentes aprendan de manera significativa, autónoma y perseverante.
No se trata solo de obtener buenas notas, sino de aprender a aprender, disfrutar del proceso y desarrollar habilidades que les acompañarán toda la vida. Los adultos podemos favorecerla conectando el aprendizaje con intereses personales, promoviendo la autonomía, reforzando el esfuerzo y creando entornos estimulantes y seguros.
Referencias bibliográficas
Figueroa-Oquendo, A. (2024). La motivación intrínseca y su incidencia en el rendimiento académico de los estudiantes. Revista Científica de la Educación, 1(1), 53-68.