Autora: Jéssica Rodríguez, psicopedagoga en Elisabet Rodríguez – Psicologia i Psicopedagogia (Granollers)
La familia, siendo uno de los principales pilares en la etapa infantil de un niño, se define como el primer agente socializador puesto que a partir de su influencia e interacción, este empieza a aprender sobre sí mismo y el entorno que le rodea. Digamos que es el primer vínculo que permite educar a la persona en valores, normas, reglas y límites, siendo por ello este proceso la base del desarrollo cognitivo, emocional y social de cada persona. En el presente artículo trataremos un tema fundamental a nivel psicopedagógico: la descripción de los diferentes estilos educativos que podemos encontrar dentro de una familia y cómo pueden influir cada uno de ellos en el tipo y grado de aprendizaje del menor.
Influencia del contexto familiar en el desarrollo infantil
Gracias a la familia, los niños/as pueden satisfacer sus necesidades básicas como el cuidado, la alimentación y la seguridad y también desarrollar habilidades socioemocionales, tales como el autoestima, la empatía y la gestión emocional. Dichas habilidades son favorables para el aprendizaje, ya que si el niño/a presenta una adecuada regulación emocional, esto permitirá que el niño/a presente una mayor capacidad de concentración, de resolución de problemas y además, pueda relacionarse de manera adecuada con los demás.
Durante la etapa escolar, la familia también representa una base importante, por lo que es esencial que haya una participación activa por parte de los padres tanto a nivel de colaboración con el profesorado de la escuela, como en el seguimiento de las tareas académicas y las actividades extracurriculares que realiza el niño o niña, ya que dicha participación favorece su interés y esfuerzo educativo. De hecho varios estudios han evidenciado que aquellos niños/as que presentan unos padres involucrados en su educación obtienen un mejor rendimiento académico y, además, presentan una actitud más positiva hacia el aprendizaje.

Los 4 estilos educativos
De esta manera, cabe destacar los diferentes estilos educativos que existen, ya que cada uno de ellos presenta un impacto significativo en el proceso de aprendizaje y por lo tanto, en el desarrollo de los niños y niñas. Se puede definir el concepto de estilo educativo como el conjunto de actitudes y comportamientos que los padres y madres adoptan en el momento en que educan a sus hijos/as. Existen cuatro estilos educativos principales: el autoritario, el permisivo, el negligente y el democrático.
Estilo autoritario
Se caracteriza por establecer reglas estrictas, con una alta demanda y poca sensibilidad ante las necesidades emocionales del niño/a. Sería el caso de padres autoritarios aquellos que prefieren la disciplina y el control por encima de la comunicación y de la transmisión de afecto.
Se ha observado que los niños/as que presentan padres autoritarios tienden a ser obedientes al cumplir las normas, pero pueden llegar a desarrollar inseguridad, falta de creatividad y dificultades para tomar decisiones de forma autónoma. Por ello, aunque a nivel académico pueden llegar a conseguir unos buenos resultados académicos debido a la presión que reciben, suelen hacerlo por miedo a las consecuencias y no por una motivación intrínseca (por su propio interés).
Estilo permisivo
Tienden a evitar los conflictos, ofreciendo mucho amor y apoyo, no obstante, establecen pocos límites y reglas claras. Estos niños/as aunque pueden llegar a ser creativos y expresivos, suelen tener más dificultades para autorregularse, organizarse y concentrarse en las tareas académicas al no presentar una estructura clara y, por ello, pueden llegar a presentar un bajo rendimiento académico.
Esta manera de educar provoca que el menor interiorice una idea distorsionada de la realidad, ya que no aprende a tolerar la frustración ante adversidades y expectativas no cumplidas. Como consecuencia, puede desarrollar una actitud exigente hacia los demás, más bien rígida, siéndole difícil aceptar que en ocasiones, el desenlace de las situaciones es distinto a lo esperado. Adicionalmente, este estilo contribuye a un funcionamiento escasamente autónomo e independiente, de forma que la persona tiende a evitar afrontar por sí misma los retos, las responsabilidades y los problemas que pueden surgir.
Estilo negligente
Hace referencia a aquellos padres que no se implican en las necesidades emocionales ni académicas de sus hijos/as. Suelen ser padres negligentes aquellos que se encuentran desconectados de la vida de sus hijos/as, tanto por falta de tiempo como de interés o recursos.
Dicho estilo provoca que los niños/as presenten dificultades en el aprendizaje, problemas de autoestima, así como conductas desadaptativas. Por ello, si no existe un adecuado apoyo, tanto emocional como académico, estos niños pueden llegar a presentar una baja motivación y rendimiento académico.
Estilo democrático
Se caracteriza por la comunicación abierta, un apoyo emocional adecuado, así como un establecimiento de reglas y límites claros con una explicación razonable de estas mismas (no por imposición). Se ha demostrado que los niños criados bajo este estilo democrático tienden a ser más autónomos, responsables y presentan una alta autoestima. Además, dicho estilo fomenta la motivación intrínseca, la cual es esencial para lograr un aprendizaje significativo. Asimismo, se desarrollan habilidades necesarias como la toma de decisiones y la resolución de problemas, las cuáles permiten obtener un buen rendimiento académico.
De esta manera, el estilo educativo democrático no sólo favorece el aprendizaje sino que también permite que el niño/a pueda desarrollarse adecuadamente a nivel emocional, ya que tanto las expectativas positivas como el apoyo emocional proporcionado por los padres ayudan a que ellos/as mismos/as pueden enfrentar los objetivos y metas académicas con una mayo confianza con respecto a los otros estilos. De hecho, tanto el estilo autoritario como el permisivo y el negligente, tienden a generar mayores desequilibrios emocionales y dificultades de aprendizaje, debido a la ausencia de límites o por un control excesivo.
Las figuras parentales como modelo de referencia
Finalmente, cabe destacar que además de los estilos educativos, los padres son un claro modelo para los hijos/as, ya que estos mismos/as observan y repiten las conductas observadas. Por ello, tanto las actitudes como los comportamientos que presenten los progenitores ante el estudio, la gestión del tiempo y la resolución de conflictos influirán de manera directa en las conductas de sus hijos/as. De esta manera, por ejemplo, si los padres demuestran una actitud positiva hacia el aprendizaje y refuerzan de manera positiva los logros de sus hijos, es muy probable que estos mismos desarrollen una actitud favorable hacia el aprendizaje, de igual manera que si los padres demuestran un interés por leer, es más probable que sus hijos desarrollen el hábito de leer.
Referencias bibliográficas
Baumrind, D. (1991). Parenting styles and adolescent development. In R. M. Lerner, A. C. Petersen, & J. Brooks-Gunn (Eds.), The encyclopedia of adolescence (pp. 746-758). Garland Publishing.
Goleman, D. (1995). Emotional Intelligence. Bantam Books.