Autora: Mireia Toral, psicóloga general sanitaria en Elisabet Rodríguez – Psicologia i Psicopedagogia (Granollers).
¿Qué es el duelo perinatal?
El duelo perinatal es una experiencia emocional profundamente dolorosa que enfrentan los padres tras la pérdida de un hijo durante el embarazo, en el parto o poco después del nacimiento. Este tipo de duelo ha recibido una creciente atención en las últimas décadas debido a la complejidad emocional que implica y a las repercusiones a largo plazo en la salud mental de los padres. El duelo perinatal se distingue por su especificidad: la pérdida ocurre antes de que el vínculo con el bebé pueda desarrollarse plenamente, lo que puede dificultar el proceso de duelo y el apoyo emocional de quienes rodean a los padres.
Esta experiencia no solo afecta a los padres sino también a la familia extensa. Estudios recientes han demostrado que la intensidad del dolor en el duelo perinatal no está directamente relacionada con la duración del embarazo o con el tiempo compartido con el bebé. Al contrario, el vínculo emocional que los padres construyen desde el momento en que descubren el embarazo genera expectativas y sueños que se ven bruscamente interrumpidos tras la pérdida (Martínez & González, 2020).
A diferencia de otras experiencias de duelo, el duelo perinatal conlleva una serie de particularidades que dificultan su reconocimiento social. Al ser una pérdida que ocurre antes o inmediatamente después del nacimiento, las personas en el entorno pueden no considerar esta pérdida como una “muerte real”, lo que puede llevar a minimizar el sufrimiento de los padres y dificultar su proceso de duelo. Esta falta de reconocimiento social puede hacer que los padres se sientan incomprendidos y aislados, lo que agrava el dolor y dificulta la sanación.
Impacto emocional y psicológico
El duelo perinatal puede tener consecuencias duraderas en la salud mental de los padres. Según estudios recientes, muchas madres que atraviesan una pérdida perinatal experimentan síntomas de trastornos de ansiedad, depresión y estrés postraumático (Sánchez & Morales, 2021). Los síntomas depresivos suelen ser más intensos en las primeras etapas del duelo, pero también pueden persistir durante meses o años si no se recibe el apoyo adecuado.
En el caso de los padres, aunque los estudios muestran que ellos también sufren de ansiedad y tristeza, su duelo suele estar menos reconocido socialmente. En muchas ocasiones, se espera que los padres adopten el rol de “apoyo” emocional para la madre, lo que puede llevarles a reprimir su propio dolor. Esta represión puede manifestarse en comportamientos evasivos o en una desconexión emocional que afecta la relación de pareja.
La intensidad de la pérdida también puede impactar en la vida familiar y en la relación de pareja. La incomprensión de las emociones y necesidades de cada uno de los miembros de la pareja puede generar conflictos y distanciamiento. Por este motivo, se subraya la importancia de una comunicación abierta y del apoyo mutuo en el proceso de duelo, así como del acompañamiento profesional cuando sea necesario.

Intervenciones y apoyo en el duelo perinatal
El duelo perinatal es un proceso único que requiere un enfoque de intervención sensible y especializado. En primer lugar, es fundamental que los profesionales de la salud que asisten en estos casos cuenten con la formación adecuada para brindar apoyo emocional a los padres desde el momento de la pérdida. La sensibilidad y la empatía del equipo médico son esenciales para crear un entorno donde los padres se sientan respetados y comprendidos en su dolor.
El apoyo psicológico es otra herramienta importante en el proceso de duelo perinatal. Las terapias de duelo y los grupos de apoyo permiten a los padres expresar su dolor en un entorno seguro y acompañarse de personas que han pasado por experiencias similares. Las terapias centradas en el trauma, como la Terapia Cognitivo-Conductual y la Terapia EMDR, han demostrado ser efectivas para ayudar a los padres a enfrentar el estrés postraumático y a trabajar las emociones complejas derivadas de la pérdida (Martínez & González, 2020).
El reconocimiento social de la pérdida perinatal es fundamental para que los padres puedan procesar su dolor. La sociedad suele evitar hablar de la muerte de un bebé o minimizar la experiencia de los padres, lo que puede llevar a la represión de las emociones. Las ceremonias de despedida o los rituales simbólicos pueden ser formas significativas de honrar al bebé y validar el dolor de los padres.
En algunos países, el reconocimiento del duelo perinatal como una experiencia significativa ha llevado a la creación de políticas de apoyo, como permisos de duelo y programas de atención psicológica específicos. La creación de recursos comunitarios y programas de sensibilización en torno a la pérdida perinatal también ayuda a romper el estigma y a ofrecer un apoyo más amplio a los padres.
A modo de conclusión
El duelo perinatal es una experiencia de dolor único que afecta tanto a la salud mental como a la vida emocional y social de los padres. La falta de reconocimiento social y el estigma en torno a esta pérdida pueden complicar el proceso de duelo, agravando las secuelas emocionales. Sin embargo, la intervención profesional y el apoyo familiar y social desempeñan un papel crucial en el proceso de sanación.
A medida que aumenta la comprensión y la sensibilización sobre el duelo perinatal, se están desarrollando políticas y programas que buscan ofrecer un entorno seguro y comprensivo para los padres. Esto incluye la capacitación de los profesionales de la salud, el acceso a terapias especializadas y la promoción de un reconocimiento cultural y social de la pérdida. Estas acciones son fundamentales para que los padres puedan transitar el duelo de manera saludable.
Referencias bibliográficas
- Martínez, A., & González, J. (2020). Intervenciones terapéuticas en el duelo perinatal: Perspectivas y desafíos. Editorial Psicología y Salud.
- Sánchez, M., & Morales, L. (2021). Impacto psicológico del duelo perinatal en la salud mental de los padres. Revista de Psicología Clínica, 16(3), 215-230.