GESTIÓN EMOCIONAL EFICAZ ANTE UNA RUPTURA DE PAREJA ¿CÓMO EFECTUARLA?

Autora: Carla Carulla, psicóloga infantojuvenil en Elisabet Rodríguez – Psicologia i Psicopedagogia (Granollers).

Las rupturas de pareja son experiencias emocionales intensas que pueden desencadenar una serie de sentimientos dolorosos y difíciles de gestionar. La pérdida que se produce al terminar una relación puede ir acompañada de sentimientos como tristeza, rabia, miedo, entre otros, que pueden hacer del duelo un proceso abrumador. La idea del presente artículo es comprender la importancia de transitar por el duelo después de pasar por una ruptura y las características que implica dicho proceso.

La ruptura como un proceso de pérdida

Cuando una relación llega a su fin, nos enfrentamos a una pérdida significativa. No solo se pierde a la persona que se ama, sino también el rol que cumplía en la propia vida, las expectativas que se tenían puestas en la relación y el tiempo compartido juntos. Es natural experimentar una gama de emociones, desde la tristeza y la ira hasta el miedo y la confusión. Este proceso de duelo, que en ocasiones puede navegar las mismas fases que un duelo por fallecimiento (negación, ira, negociación, tristeza, aceptación), es necesario para procesar la pérdida y adaptarse a una nueva realidad.

Lidiar con las emociones desagradables que surgen después de una ruptura requiere paciencia y autocompasión. Es importante permitirse sentir el dolor, la tristeza y la rabia, dándoles el tiempo y el espacio que necesitan para ser procesadas. En esta fase es importante no buscar el huir o escapar de dichas emociones, sino permitirse atravesarlas, con todo lo que implica. Es frecuente que, al lidiar con una ruptura, la gente de alrededor, buscando aliviar nuestro dolor, nos invite a salir, a no pensar, a distraernos constantemente. Y aunque mantener una estructura y cierto nivel de actividad y de actividades agradables es muy beneficioso e incluso necesario para atravesar dicho proceso emocional, también es fundamental dejarse algunos espacios para entrar en contacto con la tristeza, las expectativas frustradas, el miedo e incluso la rabia. Sin embargo, si esta etapa se hace demasiado ardua, cabe la posibilidad de pedir apoyo por parte de personas queridas o bien en desarrollar recursos como la escritura. Escribir puede ser una fuente de desahogo emocional sin filtro que permite desenredar y ordenar algunos pensamientos circulares y expresar lo que sentimos.

Miedo, tristeza, ira y aceptación en la rupturas sentimentales

A parte de las emociones mencionadas, un proceso de ruptura puede despertar miedos como el miedo a la soledad o a no ser queridos, a ser rechazados. Adicialmente a nivel conductual, es habitual que el duelo por ruptura pueda conducir a comportamientos como el aislamiento social, la distracción, la evitación de los recuerdos asociados a la expareja o bien a la búsqueda de la persona perdida mediante el control de la misma. Es importante poder identificar desde la calma si las conductas que se están llevando a cabo son saludables y favorables para el propio proceso o si, por otro lado, están interfiriendo en el mismo. En el caso de la necesidad de control o de búsqueda de contacto con la expareja, las redes sociales juegan un papel importante, dificultando estas el proceso de separación y aceptación. Es por ello que en los casos en los que esto sea un problema, puede ser conveniente silenciar o bloquear temporalmente las redes de la otra persona y promover el contacto cero.

La rabia también es una emoción habitual en el proceso que normalmente suele aparecer un poco después de la tristeza inicial, si bien cabe remarcar que no hay un único camino ni proceso, ya que cada ruptura y proceso de duelo es único y particular. A pesar de ser la ira una emoción supuestamente criminalizada, a niveles razonables puede ser muy funcional. La rabia es una emoción activadora y movilizadora que ante una ruptura ayuda a tomar decisiones y/o promover acciones. Sin embargo, si aparece con demasiada intensidad o tiende a derivar en resentimiento y venganza que impiden el avance personal, conviene pedir ayuda profesional para hacer una adecuada gestión de la misma.

Al final, la aceptación juega un papel fundamental en el proceso de duelo. Esta no suele aparecer en un momento inicial, por que cabe realizar un trabajo psicológico consistente para lograrla, empezando por permitirse a una misma la negación de la situación de pérdida que suele ser propia en las primeras semanas. Eventualmente aceptar que la relación ha llegado a su fin y que es necesario dejar ir a la expareja de la forma que había estado presente hasta entonces, acaba resultando un paso fundamental del proceso.

¿Amistad tras la ruptura?

Es también común que, después de una ruptura, algunas personas sientan el deseo de mantener una amistad con su expareja. Sin embargo, transformar una relación romántica en una amistad saludable requiere tiempo, espacio y un proceso de duelo adecuado. Intentar forzar una amistad antes de haber procesado completamente la ruptura puede ser contraproducente y dificultar la capacidad de construir una nueva dinámica de relación. Esta circunstancia cabe valorarla en cada caso concreto, pero si está representando dudas al respecto puede ser útil acompañarse de un proceso de terapia.

No podemos olvidar que las habilidades de gestión emocional previas a la ruptura y el estado emocional de cada persona puede tener un efecto en la gestión posterior de la misma. De hecho, se ha observado que estilos parentales de maltrato o negligencia que conllevan estilos de apego inseguros, provocan que el dolor de la pérdida y el estado emocional posterior pueda ser más severo.

A modo de de conclusión

En resumen, la gestión emocional de una ruptura puede ser una experiencia compleja, pero también puede representar una oportunidad de crecimiento personal en la ganancia de confianza y seguridad con el afrontamiento de nuevos retos, en la reconstrucción de la nueva identidad, estilo de vida y estilo relacional. Evidentemente, esta perspectiva no suele adoptarse en las primeras semanas tras la ruptura. Es totalmente válido que en un inicio la sensación más predominante sea la de incomprensión, dolor, frustración, etc. Además, es remarcable que no hay un marco temporal determinado ni una única vía para superar esta experiencia vital. Darse a una misma el permiso para sentir y atravesar las propias emociones, confiar en el propio proceso emocional y los propios recursos, así como huir de las comparaciones con los demás y saber pedir ayuda devienen orientaciones esenciales para atravesar ese proceso.

Referencias bibliográficas

Heshmati, R., Zemestani, M., & Vujanovic, A. (2022). Associations of childhood maltreatment and attachment styles with romantic breakup grief severity: The role of emotional suppression. Journal of interpersonal violence, 37(13-14), NP11883-NP11904.

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