TRASTORNO ESPECÍFICO DEL APRENDIZAJE: ¿QUÉ ES Y CÓMO PUEDE DETECTARSE?

Autora: Jéssica Rodríguez, psicopedagoga en Elisabet Rodríguez – Psicologia i Psicopedagogia (Granollers).

El Trastorno Específico del Aprendizaje (TEAp) es un trastorno del neurodesarrollo que se caracteriza por la presencia de déficits en la adquisición de las competencias fundamentales académicas de las áreas instrumentales, es decir, en aquellas áreas que están relacionadas con la lectura, la escritura y las matemáticas. Dentro de esta categoría se incluyen diversas orientaciones diagnósticas, que más comúnmente denominamos como Dislexia, Disgrafía o Discalculia.

Causas y origen de los TEAp

Al ser un trastorno de carácter neurobiológico, los TEAp se producen por la interacción entre factores genéticos y factores ambientales, generando un impacto negativo en la capacidad de percibir o procesar la información verbal y no verbal de manera precisa y eficiente. Además, varios estudios han demostrado evidencias sobre el riesgo de transmitir dichos trastornos de progenitores a hijos, donde si uno de los padres presenta un TEAp, existe un 30-77% de riesgo de transmitirlo a la descendencia. Asimismo, se considera uno de los trastornos del neurodesarrollo más frecuentes dentro de la etapa educativa, observándose una prevalencia del 5-15% en los niños de edad escolar de diferentes lenguas y culturas, siendo más frecuente en niños que en niñas. Aunque se desconoce la prevalencia en adultos, se estima que puede estar sobre el 4%.

¿Cómo detectar un TEAp?

En cuanto a su detección y diagnóstico, estos se producen normalmente durante los años de escolarización primaria. Así, en este periodo situado entre los 7 y los 12 años es cuando más claramente se constatan dichas dificultades, ya que es en esta etapa cuando se adquieren y se consolidan las competencias de deletreo, lectura, escritura y de cálculo elemental. No obstante, en la primera infancia, ya se suelen observar con frecuencia algunos síntomas de riesgo, como son los retrasos o déficits en el desarrollo del lenguaje, dificultades para contar o rimar y/o dificultades en la motricidad fina necesarias para poder escribir. Asimismo, aunque el TEAp es tiene una naturaleza más bien crónica, su curso y manifestación varía según las exigencias y las ayudas que proporcione el entorno, así como también en función de la gravedad de las dificultades de aprendizaje de la persona o de la existencia comórbida de otros trastornos. De este modo, los problemas de fluidez y comprensión de la lectura, la competencia ortográfica y de expresión escrita o las aptitudes numéricas cotidianas, aunque persisten normalmente en la edad adulta, los síntomas pueden cambiar con la edad y, por lo tanto, las dificultades de aprendizaje de la persona pueden mantenerse en la misma magnitud o pueden ser moduladas a lo largo de la vida.

Como se ha comentado anteriormente, el tipo de TEAp depende del ámbito del aprendizaje en el que la persona presente dificultades. En los casos de dislexia, esta se detecta a través de la baja precisión y fluidez para reconocer las palabras, observándose una pobre descodificación que provoca una baja velocidad lectora y dificultades en la comprensión lectora. En cuanto a la discalculia, se pueden observar dificultades iniciales en el sentido del número, en la eficiencia para realizar cálculos matemáticos, así como dificultades para resolver problemas matemáticos. Finalmente, en la disgrafía, se observan errores ortográficos, gramaticales y en la expresión escrita.

Criterios para diagnosticar un TEAp

Para poder diagnosticar el Trastorno Específico del Aprendizaje, se deben cumplir los siguientes criterios diagnósticos del DSM-5, el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales:

  • Dificultad en el aprendizaje y en la utilización de las aptitudes académicas, evidenciado por la presencia de al menos uno de los siguientes síntomas que han persistido por lo menos durante 6 meses, a pesar de haber intervenido en las dificultades:
  1. Lectura de palabras imprecisa o lenta y con esfuerzo.
  2. Dificultad para comprender el significado de lo que lee.
  3. Dificultades ortográficas (añade, omite o sustituye vocales o consonantes).
  4. Dificultades con la expresión escrita (hace muchos errores gramaticales o de puntuación en una oración, etc.).
  5. Dificultades para dominar el sentido numérico, los datos o el cálculo.
  6. Dificultades con el razonamiento matemático.
  • Las aptitudes académicas afectadas están por debajo de lo esperado para la edad cronológica de la persona e interfieren significativamente con el rendimiento académico/laboral o actividades de la vida cotidiana, que se confirman con pruebas estandarizadas administradas individualmente. (En personas de 17 años o más, la historia documentada de las dificultades del aprendizaje se puede sustituir por la evaluación estandarizada).
  • Las dificultades de aprendizaje comienzan en la edad escolar pero pueden no manifestarse del todo hasta que las demandas de las aptitudes académicas afectadas no aumentan superando las capacidades limitadas de la persona. Por ejemplo, cuando aumenta la cantidad de tareas escolares, los exámenes son más largos, se deben leer o escribir textos complejos, entre otros.
  • Las dificultades de aprendizaje no se explican mejor por discapacidades intelectuales, trastornos visuales o auditivos no corregidos, otros trastornos mentales o neurológicos, adversidad psicosocial, falta de dominio en el lenguaje de instrucción académica o directrices educativas inadecuadas.

También se deben especificar todas aquellas áreas académicas y sub-aptitudes que se encuentran alteradas. De esta manera, cuando existe más de una área afectada, se debe concretar la orientación diagnóstica de la siguiente manera:

  • Con dificultades en la lectura: Precisión en la lectura de palabras, Velocidad o fluidez de la lectura y/o Comprensión de la lectura.
  • Con dificultad matemática: Sentido de los números, Memorización de operaciones aritméticas, Cálculo correcto o fluido y/o Razonamiento matemático correcto.
  • Con dificultad en la expresión escrita: Corrección ortográfica, Corrección gramatical y de la puntuación y/o Claridad u organización de la expresión escrita.

Asimismo, se debe especificar el nivel de gravedad actual de las dificultades identificadas:

  • Leve: cuando hay algunas dificultades de aprendizaje en 1 o 2 áreas académicas, pero tan leves que la persona puede compensarlas con ayuda.
  • Moderado: cuando hay dificultades notables en 1 o más áreas académicas, pero la persona tiene pocas probabilidades de ser competente sin algunos períodos de enseñanza intensiva durante la edad escolar (adaptaciones durante una parte del horario escolar/laboral o en casa).
  • Grave: cuando hay dificultades graves que afectan varias áreas académicas, de manera que la persona tiene pocas probabilidades de aprender esas aptitudes sin enseñanza constante e intensiva individualizada durante la mayor parte de la etapa escolar. Incluso con adaptaciones y ayuda en casa, escuela o trabajo, la persona puede no ser capaz de realizar con eficacia todas las actividades.

Referencias bibliográficas

Asociación Americana de Psiquiatría (2014). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5), 5a Ed. Trastorno Específico del Aprendizaje (p. 66-74). Arlington, VA.

Escobar, J. P., & Tenorio, M. (2022). Trastornos específicos del aprendizaje: origen, identificación y acompañamiento. Revista Médica Clínica las Condes, 33(5), 473-479.

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