Autora: Mireia Toral, psicóloga general sanitaria en Elisabet Rodríguez – Psicologia i Psicopedagogia (Granollers).
La relación entre el consumo de cannabis y la esquizofrenia ha sido objeto de extensos estudios en psicología y psiquiatría debido a las implicaciones que tiene para la salud pública. Si bien, no se considera que el cannabis sea la causa directa de la esquizofrenia, sí existe evidencia que sugiere que su consumo puede aumentar el riesgo de desarrollar este trastorno en personas vulnerables. En este artículo exploraremos la relación entre ambos.
Influencia del cannabis en el cerebro
Para empezar, es necesario profundizar en el cannabis y su efecto en el cerebro. El cannabis contiene compuestos psicoactivos, principalmente el tetrahidrocannabinol (THC), que afecta los receptores cannabinoides en el cerebro. Estos receptores están implicados en funciones como la memoria, el estado de ánimo y la percepción sensorial. El THC puede alterar la actividad normal de estos receptores, causando efectos agudos como paranoia, alucinaciones y pensamientos desorganizados, síntomas que se superponen con los de la esquizofrenia. Por otro lado, el cannabidiol (CBD), otro componente del cannabis, tiene propiedades antipsicóticas y podría contrarrestar algunos efectos del THC, aunque esto depende de la proporción entre ambos compuestos en el cannabis consumido.
Por otra parte, la esquizofrenia es un trastorno mental crónico y severo caracterizado por síntomas positivos (como alucinaciones y delirios), síntomas negativos (como la apatía o el aislamiento social) y alteraciones cognitivas (déficits en la memoria y la atención). Aunque su causa exacta sigue siendo desconocida, se cree que resulta de una compleja interacción entre factores genéticos, neurobiológicos y ambientales.

Evidencias científicas sobre la relación entre el cannabis y la sintomatología esquizofrénica
¿Qué nos dice la evidencia científica? Los estudios epidemiológicos y longitudinales llegan a diferentes conclusiones entre la relación de ambos conceptos:
- Riesgo: Múltiples estudios epidemiológicos han demostrado una asociación significativa entre el consumo de cannabis y el riesgo de desarrollar esquizofrenia. Por ejemplo, un metaanálisis señaló que los consumidores de cannabis con alta concentración de THC tienen hasta cinco veces más probabilidades de desarrollar psicosis en comparación con no consumidores (Marconi, 2016).
- Consumo Frecuente y Psicosis: La frecuencia y la intensidad del consumo son factores determinantes. Los consumidores diarios o aquellos que comienzan a consumir en la adolescencia muestran un riesgo particularmente elevado de psicosis, posiblemente debido a la mayor vulnerabilidad del cerebro en desarrollo (Casadio, 2011).
- Factores Genéticos: Individuos con variaciones genéticas en el gen COMT o en el receptor de dopamina D2 (DRD2) podrían ser más susceptibles a los efectos psicóticos del cannabis. Estos hallazgos subrayan la importancia de la interacción gen-ambiente en el desarrollo de la esquizofrenia (Marconi, 2016).
Sobre los mecanismos subyacentes de esta correlación, en el metaanálisis de Marconi y colaboradores (2016) se proponen los siguientes:
- Alteraciones en el sistema dopaminérgico: El THC puede aumentar la liberación de dopamina en el cerebro, exacerbando los síntomas psicóticos en personas vulnerables.
- Neurodesarrollo: El consumo de cannabis durante la adolescencia es especialmente problemático debido a que el cerebro aún está en desarrollo. Esta etapa es crucial para la maduración de las áreas prefrontales relacionadas con el control de impulsos, la toma de decisiones y la regulación emocional. La interrupción de este proceso puede aumentar el riesgo de desarrollar psicosis.
- Inflamación cerebral: Algunas investigaciones sugieren que el consumo de cannabis podría inducir respuestas inflamatorias en el cerebro, contribuyendo al desarrollo de trastornos psicóticos.
Los estudios sobre el consumo de cannabis y su relación con la esquizofrenia han identificado factores que podrían moderar o mitigar los riesgos asociados. Uno de los aspectos más destacados es el papel del cannabidiol (CBD), un componente del cannabis que, a diferencia del tetrahidrocannabinol (THC), ha mostrado propiedades antipsicóticas en investigaciones preclínicas y clínicas. Algunos expertos señalan que la proporción entre THC y CBD en los productos de cannabis podría ser crucial para reducir el riesgo de psicosis, ya que el CBD parece contrarrestar algunos de los efectos adversos del THC. Además, la intervención temprana es un factor clave en la prevención de trastornos psicóticos en consumidores de cannabis. Detectar y tratar los primeros síntomas psicóticos de manera oportuna puede evitar la progresión hacia un trastorno completo. En este sentido, las intervenciones psicoeducativas y las terapias cognitivo-conductuales han mostrado ser herramientas prometedoras para ayudar a las personas en riesgo a manejar su consumo y reducir las posibles consecuencias negativas.
A modo de conclusión
En conclusión, la evidencia sugiere que el consumo de cannabis, especialmente durante la adolescencia y en altas dosis, está asociado con un aumento del riesgo de desarrollar esquizofrenia. Este riesgo parece ser mediado por factores genéticos, neurobiológicos y ambientales, lo que subraya la naturaleza multifactorial de la relación entre cannabis y psicosis. Si bien el cannabis tiene potenciales aplicaciones terapéuticas, también plantea riesgos significativos que deben ser abordados mediante educación pública y regulaciones basadas en evidencia (Casadio, 2011).
Referencias bibliográficas
Casadio, P., Fernandes, C., Murray, R. M., & Di Forti, M. (2011). Cannabis use in young people: the risk for schizophrenia. Neuroscience and biobehavioral reviews, 35(8), 1779–1787. https://doi.org/10.1016/j.neubiorev.2011.04.007
Marconi, A., Di Forti, M., Lewis, C. M., Murray, R. M., & Vassos, E. (2016). Meta-analysis of the Association Between the Level of Cannabis Use and Risk of Psychosis. Schizophrenia bulletin, 42(5), 1262–1269. https://doi.org/10.1093/schbul/sbw003