Autora: Jéssica Rodríguez, psicopedagoga en Elisabet Rodríguez – Psicologia i Psicopedagogia (Granollers)
Naturaleza del TDAH
El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es un trastorno de origen neurobiológico que se inicia en la edad infantil y que afecta entre un 3-7% de niños y niñas en edad escolar, por ello se observa con mayor frecuencia durante esta etapa, aunque algunos de los síntomas pueden seguir persistiendo en la adultez. Éste se caracteriza por presentar dificultades para mantener la atención, y en algunos casos se observa hiperactividad e impulsividad, de aquí que se haya categorizado en 3 subtipos: TDAH predominantemente inatento (con dificultades para mantener la atención, olvidos persistentes, distracciones, etc.), TDAH predominantemente hiperactivo-impulsivo (movimientos motores excesivos, impulsividad verbal y/o conductual, etc.) y TDAH con presentación combinada (combinación de ambos subtipos). Asimismo, cabe destacar que estas dificultades pueden interferir significativamente en la persona tanto a nivel académico, observándose una disminución en su desempeño académico, a nivel social, con pocas relaciones sociales, así como a nivel personal, observándose una baja autoestima. Por ello, es importante comprender dicho trastorno para poder implementar las estrategias educativas adecuadas que permitan que la persona se desarrolle de manera integral.
Aspectos conductuales escolares asociados al TDAH
A nivel académico, si nos centramos en el aula, el alumnado que presenta TDAH suele presentar los siguientes comportamientos:
- Olvida materiales escolares e instrucciones.
- Tiene dificultad para permanecer concentrado en una tarea durante periodos prolongados.
- Interrumpe al docente o a sus compañeros/as.
- Le cuesta finalizar las tareas académicas o los trabajos.
Cabe destacar que dichos comportamientos no son debido a una falta de motivación o esfuerzo por parte del alumnado sino que son resultado de las diferencias a nivel del funcionamiento cerebral, más concretamente debido a la afectación de las funciones ejecutivas, las cuáles se encargan de hacer aquellas funciones cognitivas complejas relacionadas con la planificación y organización, la atención, la autorregulación, entre otras. De este modo, las estrategias educativas deben ir orientadas a satisfacer aquellas necesidades específicas que requiera el alumnado.
Orientaciones eficaces para el alumnado con TDAH
A continuación se detallan algunas de ellas que se utilizan en el aula para acompañar al alumnado con TDAH:
Para mejorar la estructura y organización, se debe:
- Establecer unas rutinas claras: el hecho de disponer de un horario de manera consistente ayuda a los estudiantes a anticipar lo que viene y a sentirse más seguros.
- Fragmentar las tareas en pasos pequeños: el hecho de dividir las tareas en pasos pequeños evita que los alumnos/as se sientan abrumados/as y también facilita su concentración en un sólo objetivo a la vez.
- Usar soportes visuales: permitir el uso de organizadores visuales como tablas, calendarios, autoinstrucciones y listas de tareas son recursos útiles para ayudarlos a mantener el orden.
En el aula también es importante implementar las siguientes adaptaciones:
- Crear un espacio libre de distracciones: ubicando al estudiante en un lugar donde haya menos interrupciones visuales o auditivas, por ejemplo, delante del docente y alejado/a de la ventana o puerta para evitar las distracciones por estímulos externos.
- Ofrecer tiempos de descanso: el poder hacer descansos cortos y programados permite al alumnado recobrar su energía y atención.
- Permitir el movimiento: algunos estudiantes con TDAH, en especial los de presentación combinada o predominantemente hiperactivo-impulsivo se concentran mejor si tienen la oportunidad de moverse, como por ejemplo, cambiar de asiento o realizar tareas de pie.
- Dar unas instrucciones claras y concisas: evitar dar explicaciones largas y desglosar la información en partes más pequeñas y manejables ayuda a mantener la atención.
- Utilizar diferentes canales sensoriales: el hecho de combinar elementos visuales, auditivos y kinestésicos ayuda a captar la atención.
- Proporcionar retroalimentación frecuente: es importante reconocer sus logros y ofrecerles ayuda para mejorar, esto ayuda a aumentar el autoestima.

Para trabajar la autorregulación, se puede:
- Enseñar técnicas de gestión del tiempo: utilizar temporizadores o aplicaciones para organizar tareas ayuda a mejorar la planificación y la gestión.
- Promover el autocontrol: practicar ejercicios de respiración, relajación y mindfulness ayuda a reducir la impulsividad.
- Establecer metas concretas: el hecho de ayudar a establecer unos objetivos alcanzables y reforzar de manera positiva los avances favorece la autorregulación y la autoestima.
Para incrementar la implicación y el compromiso del alumnado en las actividades de aprendizaje, se debe:
- Mantener un alto nivel de interacción con el alumnado mediante feedbacks, contacto visual y comentarios de apoyo para reforzar positivamente.
- Permitir que el alumnado participe en la clase los ayuda a comprometerse con las tareas académicas.
- Adaptar los objetivos para garantizar que el alumno/a pueda realizar con éxito el máximo número de tareas.
- Relacionar los temas con las experiencias previas los ayuda a implicarse en el proceso de aprendizaje.
- Utilizar metodologías de trabajo en equipo permite socializar y aumentar la motivación del alumno/a con la tarea.
- Es importante que el alumnado conozca los objetivos de aprendizaje, los procedimientos y los resultados ya que incrementa el nivel de conciencia sobre el aprendizaje que se está realizando.
Asimismo, también es relevante que exista una buena comunicación entre la escuela y la familia para poder trabajar de manera coherente y acompañar al alumnado a satisfacer sus necesidades educativas. Por ello, se debe tener una comunicación abierta con la familia donde se comparta información sobre el progreso del alumno/a y se proporcionen estrategias consistentes entre ambos ámbitos.
Finalmente, todas las personas pueden presentar alguna dificultad en algún momento de su trayectoria académica o profesional y pueden requerir estrategias o recursos externos para abordarlas, aún no presentando un TDAH, ya que al no satisfacerse sus necesidades educativas, es muy probable que acaben perdiendo su gran potencial. Por ello, se deben crear situaciones de aprendizaje donde se implementen aquellas estrategias que fomenten la organización, la atención, así como la inclusión y la colaboración entre los diferentes profesionales y la familia, ya que todo ello promueve su desempeño académico y bienestar emocional.
Referencias bibliográficas
- Departament D’Educació i Formació Professional: El TDAH: detecció i actuació en l’àmbit educatiu. (s. f.).